lunes, 23 de octubre de 2017

El exhibicionismo

Hoy vamos a hablar sobre que se esconde tras la gabardina de una de las parafilias más peculiares: el exhibicionismo, un problema que a parte de afectar al involuntario público, puede generar angustia en quién lo realiza.

Las parafilias, como ya comentábamos hace un tiempo, son una serie de conductas íntimas donde el placer es obtenido mediante una actividad diferente a la relación sexual en sí misma, ya que hablamos de una serie de comportamientos sexuales considerados, en mayor o en menor medida, extraños e irregulares en un momento y lugar determinado de la historia.

La pedofilia, el sadismo, el masoquismo, el fetichismo travestista, el voyeurismo, el froteurismo o el exhibicionismo, del cual hablaremos a continuación, son algunos ejemplos de estas prácticas.

Si quieres saber más sobre esto, puedes leerte mi artículo ¿Qué son las parafilias?




¿Qué hace un exhibicionista?

El exhibicionismo hace referencia a la necesidad de mostrar a otra persona sus zonas más íntimas, cuyo objetivo radica en captar la atención de un público que no espera tal desarropada actuación. Por lo general, la persona exhibicionista no pretende tener un encuentro sexual con la persona sorprendida, sino que el mero hecho de exhibirse constituye para él la propia acción sexual, que podrá ser complementada con una masturbación durante o después de la misma.

Por regla general, el perfil psicológico de un exhibicionista es el de una persona que no presenta agresividad ni constituye una amenaza, pues les caracteriza un marcado rasgo de introversión y retraimiento, acompañado de una falta de confianza en sí mismos que probablemente les empuje a culminar dichas acciones como forma de actividad sexual.


Síntomas del exhibicionismo

Los síntomas principales se basan en la existencia, durante al menos durante seis meses, de fantasías recurrentes y muy excitantes de exposición de los genitales a un extraño que no se lo espere, teniéndose además que haberse llevado a cabo un malestar clínicamente significativo en el sujeto o su funcionamiento en áreas relevantes de su vida.

Se trata de la parafilia más común, y frecuentemente se acompaña de otras como el voyeurismo. Este problema suele aparecer entorno a la mayoría de edad, teniendo prevalencia máxima entre los veinte y treinta años y disminuyendo a partir de los cuarenta.

La excitación y el placer logrado por el exhibicionista son obtenidos a través de la observación de las reacciones de las personas a las que se muestra, generalmente las de susto, sorpresa y curiosidad. Es posible que el sujeto se masturbe durante su exposición, o bien después de ésta al reimaginar las reacciones de sus víctimas. Generalmente no pretenden en realidad mantener ninguna actividad sexual con su víctima, no siendo la persona el motivo de excitación sino el hecho de sorprenderla.




Problemas legales


El exhibicionismo pueden constituir delitos graves penados con la cárcel. Estaríamos ante una parafilia tipificada como delito contra la libertad sexual, pudiendo ser castigado con pena de prisión de entre seis meses a un año o con una multa de uno a dos años, valorándose las circunstancias del exhibicionista en cuestión.

Exponer los genitales a otra persona, con la intencionalidad de sentir placer por ello, hace que la dignidad de los demás sea atacada y, además, en muchos casos produce miedo, al ser interpretado como el inicio de una violación.

¿Conoces algún caso de exhibicionismo? ¿Has tenido que vivir una experiencia con un exhibicionista?

Hasta la próxima semana!!!




1 comentario:

  1. El exibisionista, manifiesta una especie de "personificacion de sus actos" ...presumiendo que quien recibe el "espectaculo" lo llevara al plano tangible o haciendo de su susto una creación in situ de una persona imaginaria frente a él, h que será quien, en su mente reciba los " beneficoos dr su actuación de exibicionismo.

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