lunes, 25 de diciembre de 2017

Síndrome del niño hiperregalado

Volvemos a estar en Navidad y, como cada año, vuelven las colas interminables, los regalos y el consumismo desmedido en algunas casas. Y yo me pregunto...¿Has notado alguna vez que los niños ya no se emocionan con los regalos como antes? ¿Has pensado que enseguida se aburren de un juguete y que pasa de uno a otro sin cesar? ¿Piensas que los niños de hoy en día están perdiendo capacidad imaginativa? Mi respuesta a todas estas preguntas es un Si rotundo y por ello he querido hablar de esto hoy en mi blog. 

Si para ti, la respuesta a alguna de estas preguntas también es afirmativa,  puede que tú también te hayas dado cuenta de que la mayoría de los niños y adolescentes tienen actualmente un exceso de regalos y de cosas, ya que, se estima que el 80% de los niños/adolescentes españoles van a recibir 5 o más regalos durante  estas Navidades, por lo que reciben 10 veces más regalos de los que necesitan.

Según un estudio elaborado por TNS para eBay, “Tendencias de consumo en Navidad”, los españoles se gastarán de media 235€ en regalos de Navidad. Esta continua actitud de comprar y cumplir con todo lo que nuestros hijos nos exigen ha provocado que en la comunidad psicóloga ya hablemos de un nuevo  término, el “síndrome del niño hiperregalado”. Con el, nos referimos a la actitud de los niños/adolescentes que no valoran lo que reciben, sólo quieren abrir más y más y recibir todo lo que se les pasa por la cabeza.




¿Qué es el Síndrome del niño hiperregalado?

Es una tendencia que se desarrolla desde hace algunos años, pero con más frecuencia en este siglo XXI. Se trata del mal hábito de los padres de llenar de regalos a sus hijos para suplir el hecho de no pasar tiempo con ellos, por estar trabajando todo el día o por que sus hijos/as tengan todo lo que ellos no han podido tener.

Esta tendencia de tener más de lo que necesitan y recibirlo sin esfuerzo (solo por que es navidad), acarrea unas consecuencias: un niño al recibir tantos regalos acaba por no valorar lo que tiene. Siempre que hay una acumulación de juguetes, los niños pierden la ilusión, se vuelven caprichosos, egoístas y consumistas. Pedagógicamente no tiene sentido regalar tantos juguetes a un niño porque acaba dándole demasiada importancia a lo material, cuando lo que realmente necesita es atención y compartir tiempo y juegos con sus padres, amigos, familia, etc.


¿Se puede ser feliz sin cosas materiales?

Una cuestión que no hay que olvidar es que los niños necesitan jugar. Sin embargo, los padres debemos pensar: ¿Qué piden nuestros hijos/as?? ¿Por qué crees que piden tantas cosas?.

Los niños pasan mucho tiempo jugando con juguetes, pero también deben de tener interés por otras cosas que impliquen más el empleo de su imaginación. No regalar solo juguetes o videojuegos e intentar estimular otras muchas cosas les va a generar muchos beneficios en su creatividad, improvisación, imaginación, etc. Por ejemplo, podemos proponerles manualidades con papel, crear adornos, confeccionar ropa para sus muñecas, etc. 




Se trata de cambiar el consumismo por compartir nuestros tiempo con ellos, elegir menos cosas materiales y que los niños aprendan a valorar lo que tienen y ofrecerles cosas más gratificantes. Por ejemplo: ir a jugar a la playa, ir a la montaña o a visitar algún pueblo o jugar a algún juego tradicional como el parchís o el dominó. En definitiva, regalarles a nuestros hijos, nuestro tiempo, algo que vale mucho más y que ofrece más beneficios, pero que para nosotros supone más esfuerzo


La regla de los 4 regalos

La regla de los cuatro regalos es una forma de poner racionalidad a las navidades, si no queremos saturar a nuestros hijos de cosas materiales y cosas que no utilizarán o de las que se aburrirán pronto, además, de vaciarnos el bolsillo. Esta regla limita el número de regalos y pone fin a los regalos sin sentido.

La regla de los cuatro regalos de Navidad propone regalar:

1.- Algo que sirva para llevar: zapatos, ropa, complementos…
2.- Algo para leer: un libro o un cuento que pueda gustarles.
3.- Algo que realmente necesiten: como una mochila nueva, por ejemplo.
4.- Algo que deseen: como ese juguete que han pedido en todas sus cartas a los reyes magos o a papá noel. 




El exceso de regalos sobreestimula a los niños, reduce su nivel de tolerancia a la frustración (creen que obtienen todo lo que piden) y puede convertirlos en niños continuamente insatisfechos, no lo olvides!

Por eso, es una buena idea poner un poco de sensatez a los regalos de Navidad. Por un lado, porque se limita la cantidad a un máximo de cuatro regalos. Y por el otro, por el uso que se le da a los regalos, que no siempre tienen que ser juguetes. Los niños también necesitan ropa para vestirse, o tal vez una mochila para el cole o un estuche nuevo, y la Navidad es una buena oportunidad para reponerlos.

¿Conocías el Síndrome del niño hiperregalado? ¿Crees que los niños valoran sus cosas como tu lo hacías antes? ¿Crees que tolerar bien su frustración? Me encantaría saber tu opinión a estas preguntas!

Hasta el próximo día!

lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Sabes lo que es una adicción?

Esta semana he realizado una entrevista sobre el tema dela adicción para una revista digital, creo que puede ser interesante para mucha gente, así que, vamos a hablar de ello!


¿A qué se le considera adicción?

La adicción es definida como una enfermedad crónica que se produce en el cerebro y que se caracteriza por la necesidad imperiosa de la persona en la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas, a pesar de sus consecuencias nocivas. Se considera una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican este órgano: su estructura y funcionamiento se ven afectados. Estos cambios en el cerebro pueden ser de larga duración, y pueden conducir a comportamientos peligrosos que se observan en las personas que abusan del consumo de drogas.





¿Cómo puedo saber si alguien es adicto a las drogas?

La persona adicta se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias o acciones (compras, juego, sexo...) a pesar de las consecuencias negativas para la persona adicta y para su entorno. Su vida gira en torno a esa acción de consumir o realizar esa actividad aunque esto le genere problemas sociales, laborales, familiares, laborales, etc. 

Esta falta en el autocontrol del consumo o de la conducta compulsiva es una de las características fundamentales de la persona adicta a diferencia de la que no lo es. 


¿Qué drogas afectan más a la conducta?


Todas las drogas afectan por igual a la conducta de una persona. Todas ellas activan partes del cerebro y le hacen funcionar de manera anómala. Las drogas son sustancias químicas que afectan el cerebro al penetrar en su sistema de comunicación e interferir en la manera en que las neuronas normalmente envían, reciben y procesan la información. Algunas drogas, como la marihuana y la heroína, pueden activar las neuronas porque su estructura química imita la de un neurotransmisor natural. Esta similitud en la estructura “engaña” a los receptores y permite que las drogas se adhieran a las neuronas y las activen. Aunque estas drogas imitan a las sustancias químicas propias del cerebro, no activan las neuronas de la misma manera que lo hace un neurotransmisor natural, y conducen a mensajes anómalos que se transmiten a través de la red.


Otras drogas, como las anfetaminas o la cocaína, pueden causar que las neuronas liberen cantidades inusualmente grandes de neurotransmisores naturales (dopamina) o pueden prevenir el reciclaje normal de estas sustancias químicas del cerebro. Esta alteración produce un mensaje amplificado en gran medida, que en última instancia interrumpe los canales de comunicación.


¿Qué efectos psicológicos se perciben a corto plazo?

La mayoría de las drogas, directa o indirectamente, atacan al sistema de recompensas del cerebro, inundando el circuito con dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en las regiones del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer. Cuando se activa a niveles normales, este sistema recompensa nuestros comportamientos naturales. Sin embargo, la sobrestimulación del sistema con drogas produce efectos de euforia, que refuerzan fuertemente el consumo y le enseñan a la persona a repetirlo creando el impulso constante para la búsqueda de la droga.


¿Y a largo plazo?

Una persona que abusa de las drogas se siente aplacada, sin vida y deprimida, y es incapaz de disfrutar de las cosas que antes le resultaban placenteras. Ahora, la persona necesita seguir consumiendo drogas una y otra vez sólo para tratar de que la función de la dopamina vuelva a la normalidad, lo cual solo empeora el problema, como un círculo vicioso. Además, la persona a menudo tendrá que consumir cantidades mayores de la droga para conseguir el efecto deseado y que le es familar que resulta, un fenómeno de la dopamina alta, conocido como tolerancia.


¿Qué tipos de tratamiento a la adicción existen?

Hay dos tipos de adicciones, las químicas y conductuales


Adicciones químicas: Este tipo de adicción contempla cuando una persona es adicta a una sustancia o compuesto químico que le brinda un estado de satisfacción o bienestar. La persona cuando consume recibe una recompensa debido a las sustancias químicas que segrega en su cerebro (dopamina). El problema es que este órgano se sobre estimula por el exceso de la sustancia y cuando el individuo frena el consumo necesita más, lo que hace que aparezca el síndrome de abstinencia y la necesidad de volver a consumir para conseguir de nuevo las sensaciones placenteras.


Entre los tipos de adicción químicas podemos encontrar productos legales y bastantes comunes en la sociedad como el alcohol, la cafeína y la nicotina (el tabaco, por ejemplo); mientras que también comprende una gran cantidad de drogas ilegales, como la marihuana, cocaína, opiáceos, entre otros.


Adicciones conductuales: En este caso nos referimos a cuando una persona es adicta a algún tipo de comportamiento que le genere esa sensación de bienestar. A pesar de no hacer uso de ninguna sustancia, estos individuos pueden presentar síndrome de abstinencia muy similar a los que consumen drogas.

En este caso podríamos nombrar las adicciones más comunes: ludopatía (adicción al juego), móvil, adicción a la comida, trabajo, ejercicio físico, videojuegos y comprar


¿Cuánto tiempo se tardaría en el proceso de recuperación de una persona adicta?

En el tratamiento de las adicciones, cada persona avanza a un ritmo diferente, por lo que no existe una duración predeterminada para el tratamiento. Sin embargo, las investigaciones han demostrado sin lugar a dudas que la obtención de buenos resultados depende de un tiempo adecuado de tratamiento.

Habitualmente, para los tratamientos residenciales tiene poco efecto la participación en un programa menos de 90 días y, por eso, a menudo se aconsejan tratamientos que duren periodos mucho más largos.

Tras el ingreso residencial, es imprescindible, que la persona siga con el trabajo terapéutico con un psicólogo a nivel presencial y grupal.

La persona adicta puede recuperarse tanto conductualmente (dejar de consumir) como psicológicamente (aprender a gestionar sus emociones de otra manera y cambiar sus cogniciones). Aunque siempre será adicto puesto que es una enfermedad crónica la adicción. 





¿Cuál es el requisito que se ha de seguir para que el tratamiento responda correctamente?


Hay tratamientos que ayudan a contrarrestar los fuertes efectos nocivos de la adicción. Las investigaciones han demostrado que el mejor método de asegurar el éxito para la mayoría de los pacientes es una combinación de la terapia cognitivo-conductual con medicación para tratar la adicción y el control de los impulsos. Podemos conseguir una recuperación sólida y una vida sin dependencia de drogas siempre y cuando la persona quiera conseguirlo.

Es imprescindible para que el tratamiento funcione, que la persona quiera y vea la necesidad de dejar de consumir para restablecer su vida


¿Es posible abandonar las drogas sin ayuda?

Sí, pero una vez la persona es adicta y tiene una dependencia no se trata de algo sencillo, sino más bien todo lo contrario. Se trata de un proceso difícil, y no es sencillo de conseguir.

Con la ayuda externa, la persona aprende estrategias diseñadas específicamente para ese fin y además contrastadas empíricamente a través de la evidencia científica.


¿Qué papel tiene la familia en el tratamiento?


La adicción no afecta solamente al adicto, sino que afecta a todo su entorno y es por eso que hay que tratar conjuntamente a la familia para, poder así restablecer esos lazos dañados por el consumo y que el entorno familiar entienda y comprenda cómo funciona la enfermedad de la adicción y cómo altera a nivel emocional y psicológico al paciente.

Los familiares son un apoyo importantísimo en la rehabilitación de los adictos. Y siempre que sea posible es conveniente que los familiares se impliquen en el tratamiento

La actitud más adecuada por parte de la familia sería conseguir el equilibrio entre: la comprensión hacia el enfermo; y al mismo tiempo, exigirle que se implique en su recuperación.

Hay otro motivo importante por el que la familia es un pilar fundamental en el tratamiento, hablamos de la codependencia. Y es que la enfermedad no solo afecta al que consume, sino a todo su entorno, especialmente al más cercano, que es la familia y amigos. Por este motivo, los familiares directos de las personas adictas también necesitan ayuda porque en la mayoría de los casos padecen una enfermedad (codependencia) al mismo tiempo que el enfermo.


¿Que ayuda a las personas adictas a seguir con el tratamiento?


La investigación muestra que la combinación de la medicación para el tratamiento (cuando corresponda) con la terapia cognitivo-conductual es la mejor manera de garantizar el éxito en la mayoría de los pacientes. 

Los enfoques de tratamiento deben ser diseñados para tratar los patrones de consumo de drogas y los problemas médicos, psiquiátricos y sociales de cada paciente relacionados con el consumo.




El abandono del tratamiento es uno de los mayores problemas que afrontan los programas de tratamiento, por lo tanto, las técnicas de motivación que mantengan a los pacientes comprometidos con el tratamiento son fundamentales para conseguir buenos resultados. Al ser la adicción una enfermedad crónica y ofrecer continuación de cuidados y supervisión, los programas pueden tener éxito, pero para ello a menudo se requerirán varios ciclos de tratamiento y la pronta reincorporación de los pacientes que han recaído.


¿Cual es el porcentaje de rehabilitación?


Superar la adicción a las drogas o a las conductas compulsivas es posible pero no es fácil, algunas estimaciones muestran que más del 60% de los pacientes están en riesgo de recaída cuando están en fase de tratamiento o después del tratamiento. Esta alta tasa de recaídas es uno de los problemas más importantes en el tratamiento de las adicciones. El comprender la naturaleza de las recaídas y cuáles son los factores de riesgo o de protección es fundamental para desarrollar y valorar intervenciones eficaces. El éxito es tratar la adicción desde una perspectiva multidisciplinar: psiquiatra, psicólogo y terapeuta


¿Y el porcentaje de recaída?

La naturaleza crónica de la enfermedad significa que recaer en el abuso de las drogas en algún momento no solo es posible, sino probable. Las tasas de recaída (es decir, con qué frecuencia se repiten los síntomas) para las personas adictas son similares a la tasa de recaídas de otras enfermedades crónicas bien conocidas, como la diabetes, la hipertensión y el asma, que también tienen componentes tanto fisiológicos como de comportamiento

El tratamiento de enfermedades crónicas implica cambiar comportamientos profundamente arraigados, y la recaída no significa que el tratamiento haya fracasado. Para una persona que se recupera de la adicción, recaer en el consumo de drogas indica que tiene que retomar o ajustar el tratamiento, o que debería probar con otro tratamiento.




¿Conocías que la adicción es una enfermedad crónica? ¿Conoces a alguna persona que se haya rehabilitado?

Hasta el próximo día!

viernes, 8 de diciembre de 2017

¿Sabes qué es la Terapia Cognitivo - Conductual?

¿Eres de los que crees que los psicólogos solo escuchamos y que sólo se va a desahogarse? ¿Crees que en tu trabajo por trabajar con personas haces tareas de psicólogo? Si las respuestas a estas preguntas son un Sí, siento deciros que estáis equivocados, ir al psicólogo es algo más que ir a desahogarte y a contar tu vida, nos basamos en una terapia que está empíricamente demostrada y se emplean técnicas y estrategias avaladas por estudios científicos, por tanto, no es dar consejos ni aportar nuestra valoración personal y subjetiva. 

Por todo lo dicho anteriormente, en el artículo de hoy voy a contaros en qué se basa mi estilo terapéutico, la Terapia Cognitivo- Conductual (TCC). Es un enfoque de tratamiento psicoterapéutico que ayuda a las personas a comprender que sus pensamientos influyen en sus emociones y en su comportamiento

Es una terapia generalmente de corto plazo y se centra en ayudar a las personas a hacer frente a un problema concreto que le preocupa en ese momento o arrastra desde hace algún tiempo. Durante el curso del tratamiento, las personas aprenden a cómo identificar y cambiar los patrones de pensamiento destructivos o perturbadores que tienen una influencia negativa en el comportamiento.


En este vídeo el que el Prof. David Clark te lo explica en más profundidad:




¿En qué consiste la Terapia Cognitiva?

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), combina la Terapia Cognitiva y Terapias conductuales. El enfoque se centra en los pensamientos, emociones, sensaciones físicas y acciones, y enseña a las personas cómo cada uno puede tener un efecto sobre el otro

La premisa detrás de la Terapia Cognitivo-Conductual es que tanto nuestros pensamientos como nuestros comportamientos tienen un efecto sobre nosotros mismos y sobre los demás. La terapia examina los comportamientos aprendidos y patrones de pensamiento negativos para transformarlos en objetivos y realistas.

La Terapia Cognitivo-Conductual es útil para tratar muchos trastornos como:

-- Trastorno de pánico
-- Trastornos alimentarios
-- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
-- Trastorno bipolar
-- Fobias
-- Estrés
-- Trastorno por estrés postraumático
-- Esquizofrenia
-- Ataques de ira
-- Problemas de sueño
-- Trastorno dismórfico corporal
-- Dolor persistente
-- Problemas sexuales o de relaciones


¿Qué se aprende en la Terapia Cognitivo - conductual?


La Terapia Cognitivo-Conductual ayuda a dar sentido a lo que puede sentirse como un problema abrumador, por lo que se descompone en partes más manejables. Estas partes más pequeñas son los pensamientos, sentimientos, acciones e incluso las sensaciones físicas. Estos elementos están interconectados y puede a menudo que resulten una trampa en una espiral negativa de pensamiento y conducta

Por ejemplo, si tu matrimonio o relación ha llegado a su fin, es posible que creas que ha fracasado y que creas que no vas a ser capaz de estar en una relación funcional nunca. Estos pensamientos pueden conducir a que te sientas solo/a, deprimido/a y con poca energía. Cuando te sientes así, dejas de tener ganas de socializarte o salir y conocer gente nueva. Esta espiral negativa puede entonces convertirse en la trampa de sentirse verdaderamente solo e infeliz.

En lugar de aceptar estos patrones de pensamiento negativo, la Terapia Cognitivo-Conductual tiene el objetivo de mostrar otras formas de reaccionar para que puedas salir de esos ciclos negativos. En lugar de pensar que ha sido un fracaso que la relación haya terminado, se puede optar por aprender de sus errores y seguir adelante, con más objetividad hacia el futuro. Esta nueva manera de pensar puede entonces dar lugar a que se sienta más enérgico y social, y te ayude a volver a salir, a conocer gente nueva y algún día comenzar una nueva relación.





¿Por qué tienes que elegir la Terapia Cognitivo-conductual?

La Terapia Cognitivo-Conductal (TCC) es uno de los tratamientos psicológicos que más eficacia científica ha demostrado.

De hecho, las principales guías de práctica clínica basadas en evidencia científica, como la del National Institute for Health and Clinical Excellence, la recomiendan como tratamiento de primera elección en varios trastornos psicológicos, muy por delante de los psicofármacos.

¿Qué ventajas tiene?

1.- Práctica. Ofrece muchas técnicas que te ayudan a entender lo que estás viviendo y a buscar soluciones a los problemas. Está centrada en el “qué hacer para cambiar”.

2.- Dinámica. Se propone que terapeuta y paciente sean un equipo. La persona se implica en investigar qué le pasa y cómo cambiarlo.

3.- Orientada al presente y al futuro. El objetivo es cambiar algunos patrones de pensamiento y conducta actuales, no sólo entender por qué se han originado en el pasado.

4.-Tiene base científica. Cuando acudes a un profesional en el que pones en sus manos tu salud, en este caso mental, es imprescindible que elijas bien, ya que, por el contrario, si te pones en manos de tratamientos o personas no profesionales puede ser incluso contraproducente. Tienes que saber que hay algunas terapias psicológicas que son científicas y han demostrado su eficacia y otras que no.

5.- Es eficaz para problemas serios. Así pues, trastornos como la depresión mayor, el trastorno de estrés postraumático, los ataques de pánico, las fobias o el abuso de sustancias, entre muchos otros, pueden ser tratados de forma eficaz con la Terapia Cognitivo-Conductual.




6.- Nuevos aprendizajes. Las habilidades que se aprenden en la Terapia Cognitivo-Conductual se pueden incorporar en la vida diaria para ayudar a hacer frente mejor a las dificultades, incluso cuando la terapia ha finalizado.

7.- La Terapia Cognitivo-Conductual puede terminar en un plazo de tiempo relativamente corto en comparación con otras terapias.

¿Ya lo tienes más claro? ¿Crees que la Terapia Cognitivo-Conductual puede ayudarte? No esperes más y EMPEZAMOS

Hasta el próximo día!

lunes, 4 de diciembre de 2017

¿Existe un GEN que nos hace más negativos?

En muchas ocasiones, las emociones pueden ayudarnos a sobrevivir pero, en otras ocasiones, el miedo, la ansiedad, el enfado pueden causarnos problemas. Las emociones negativas pueden hacer que seamos pesimistas, sin valorar las situaciones de forma realista. La negatividad puede llevarnos a no actuar, a quejarnos por todo, a sentir melancolía o soledad.

Las emociones negativas tienen un impacto mayor en nuestro estado de ánimo que las emociones positivas. Aprender a neutralizar la negatividad, no dejarse guiar por los pensamientos negativos puede ayudarnos a sentirnos mejor. Los estados de negatividad continuados pueden llevar a la persona a la ansiedad o la depresión.

Parece que una variante en el gen ADRA2b podría predisponer a las personas a percibir los eventos emocionales, ¿lo comprobamos?




El gen ADRA2b

Un estudio publicado en la Association for Psychological Science y efectuado en la Universidad de British Columbia, en Canadá, descubrió que existe un gen en el ser humano que provoca que algunas personas perciban eventos emocionales negativos con mayor intensidad

En el estudio participaron 200 personas a las que se les mostraron palabras positivas, negativas y neutrales y se encontró que los participantes con la variante del gen ADRA2b fueron más propensos a percibir palabras negativas.

Parece que las personas con la variante genética ADRA2b podrían ser más proclives a notar los rostros enojados en una multitud de personas y a notar los peligros potenciales que hay al aire libre en lugar de ver la belleza natural.

La variante del gen ADRA2b actúa sobre el neurotransmisor norepinefrina que tiene un papel de importancia en la formación de las memorias emocionales. Actúa sobre la manera que un individuo ve y experimenta el mundo.

El nuevo hallazgo podría servir para disminuir la sensación de pesimismo en el ser humano a través de cambios en este gen.

Los hallazgos arrojan nueva luz sobre la manera en que la genética, en combinación con otros factores, como la educación, la cultura y los estados de ánimo, puede afectar las diferencias individuales en la percepción emocional y la subjetividad humana.




¿Qué puedes hacer tú para ser menos negativo/a?

1.- Ignora los rumoresHay personas que son tremendamente negativas. Son los suficientemente egocéntricas como para pensar que el mundo está confabulado contra él/ella. Dependiendo de lo conscientes que sean del problema, tendrán más o menos intención de solucionarlo. En base a ello, les puedes intentar ayudar, pero en muchas ocasiones no servirá de mucho. La mayoría de las veces, lo mejor es alejarse, ya que hay personas que hacen que un problema suyo, también sea nuestro.

2.- Deja de quejarteLa queja constante fortalece la cadena de pensamientos dañinos. Si pensamos en términos destructivos o negativos, acabamos haciéndolos realidad. Tu objetivo debe ser reemplazar los pensamientos negativos por otros positivos, y eso debe notarse también en tu lenguaje. Sustituye expresiones como “me he equivocado” por otras como “he aprendido que” o “si no supero la entrevista de trabajo, no podré pagar la casa” por “tengo confianza en mis capacidades para conseguir este trabajo”. Todo puede ser formulado de forma positiva. Cuanto más practiques, más fácil te será hacerlo.

3.- Lee material positivo. Busca libros, lecturas, etc, que te gusten y te den una manera más positiva y creativa de ver las cosas. 

4.- Busca el lado bueno de las cosas. En la mayoría de las situaciones confluyen tanto aspectos positivos como negativos. Pon el foco en extraer lo positivo incluso de las cosas negativas, en encontrar algo bueno en la adversidad. Por ejemplo, no hay duda de que recibir una crítica negativa no gusta a nadie pero, ante la crítica, puedes optar por pensar que no te la merecías y que lo único que querían era hacerte daño, o reflexionar sobre lo que te han dicho y, si crees que puede haber algo de verdad en ello, ver cómo puedes mejorar.

5.- Cambia tus pensamientos. Tener pensamientos objetivos y encarar la vida de forma optimista es imprescindible para ser felices. Y es algo que se puede "aprender". Tú puedes modificar tu forma de pensar y con ello mejorar tu vida.


¿Qué piensas sobre todo esto? Cuéntame tu opinión, puede resultar de gran ayuda.

Hasta la próxima semana!!!



lunes, 27 de noviembre de 2017

¿Sabes qué es la fobofobia?

Hoy en día existen, por ejemplo, fobias que conocemos extensamente, tales como la claustrofobia, la cual se caracteriza por un temor infundado y desmedido a quedar confinado en lugares cerrados, pequeños, con poca ventilación o bien con poca luz. Existe también la ligirofobia o fobia a los ruidos fuertes (muy habitual aquí en Valencia), la amaxofobia o miedo a conducir e incluso la aerofobia una de las fobias más comunes de entre todos los miedos o repulsiones. La fobia a los insectos, otra muy popular, se conoce como entomofobia de la que ya hablamos hace unos años en el blog.

La fobofobia es uno de los miedos irracionales más curiosos, consiste en sentir abrumador temor por la posibilidad de vivir situaciones que causen algún tipo de miedo o angustia.

La diferencia entre un fobofóbico y una persona que no padezca el trastorno, es que ante la posibilidad de peligro el primero siente una fuerte ansiedad y estrés que pueden paralizarlo y el segundo, en cambio, analiza racionalmente la situación buscando una solución. Debido a esto, el fobofóbico es reacio a alejarse de los lugares que considera seguros y esto afecta seriamente su calidad de vida e inserción social.




¿En qué consiste la fobofobia?

A la fobofobia se la conoce como “miedo al miedo”. Los fobofóbicos pueden temer tanto contraer una fobia, como también experimentar un abrumador temor ante la posibilidad de vivir situaciones que despierten su miedo o angustia. 

Una persona que ha sido diagnosticado con fobofobia tiene miedo de que él o ella puede desarrollar una fobia. Nada en el ambiente externo estimula este miedo. Procesos de pensamiento internas fomentan el miedo y la vinculan a la realidad de una persona, aunque en realidad nada justifica el propósito del miedo. Tratar de hacer frente al evitar la fobia en realidad puede desencadenar fobofobia.

Esta condición suele intensificar los trastornos de ansiedad. Dos cosas están ocurriendo con una persona que ha sido diagnosticado con fobofobia. Uno, los trastornos de ansiedad existentes se intensifican aún cuando una persona trata de evitar una fobia. En segundo lugar, la persona es incapaz de superar un ataque de ansiedad, porque temiendo la fobia, lleva a la pantalla física y emocional de la ansiedad. Por temor a una intensa ansiedad acerca de la fobia, es como si la persona se encuentra en una rueda de hámster de la ansiedad.

¿Cómo se siente una persona con fobofobia?

La persona puede tratar de tomar precauciones extremas para evitar situaciones que pueden desencadenar un ataque de pánico, incluso cuando no hay manifestaciones evidentes de que una amenaza es inminente. Generalmente, este tipo de reacción no se produce sin algún tipo de causa subyacente. Por lo general, esta persona tiene uno o más trastornos de ansiedad. Por lo tanto, el tratamiento para fobofobia puede seguir el protocolo similar al tratamiento para los trastornos de ansiedad.




Uno de los tipos más comunes de las fobias relacionadas con esta condición es hipocondría o nosofobia, que es un temor de contraer una enfermedad o dolencia. Otra fobia que las personas con fobofobia pueden tener es la agorafobia, un temor que el estar en un lugar determinado provocará un ataque de pánico. La reacción fóbica puede provocar algunos síntomas como la preocupación por el miedo o la necesidad de huir de un supuesto peligro.


¿Tiene tratamiento la fobofobia?

La psicoterapia es una opción, pues permite erradicar la fobia a través de una base cognitivo-conductual destinada a modificar las conductas desadaptadas. Son la base del tratamiento de la fobia en niños y adolescentes.

Los tratamientos basados en la exposición intentan reducir la ansiedad al asociar los estímulos que la inducen con estímulos incompatibles, o al facilitar la extinción de la ansiedad condicionada a través de la exposición repetida.


¿Conoces algún caso que presente estos síntomas? Cuéntanos la experiencia, puede que ayude a otras personas.


Hasta la próxima semana!!!

lunes, 20 de noviembre de 2017

Beneficios de tener una mascota

Un alto porcentaje de la población, especialmente aquella que vive en las sociedades más desarrolladas, dispone de una o más mascotas en su hogar habitual pero, ¿qué beneficios supone el hecho de tener un animal de compañía en casa?

Un canario, peces, tortugas, un conejo, un gato o varios perros pueden ser parte o haber sido parte de tu hogar y, porque no, de tu familia. Si has compartido o compartes tu vida con una mascota, seguramente sabes que es un verdadero privilegio.

A pesar de que algunas de sus “gracias” no son tan agradables, los beneficios psicológicos de tener una mascota son ampliamente conocidos y han sido estudiados por expertos en el área.




¿Hay estudios sobre los beneficios de tener una mascota?

Tras realizar diversos estudios sobre los beneficios psicológicos y físicos que implica tener una mascota, muchos psicólogos recomiendan adoptar un animal para tratar ciertas habilidades personales, e incluso existen terapias en las que los animales son el recurso principal para tratar trastornos.

Un estudio de la Universidad de Miami que comparó individuos con o sin animales en su casa, obtuvo que quienes compartían con una mascota tenían: mayor autoestima, mejor aptitud física y menor sensación de soledad, entre otros.

Otros estudios demuestran, por ejemplo, que los acuarios ayudan como una forma de disminuir la ansiedad y que los perros aumentarían el deseo de interactuar y también poseerían un efecto ansiolítico, es decir, que reduce los síntomas de la ansiedad.


¿Qué beneficios psicológicos tiene tener una mascota?

Nos ayuda a estructurar nuestro tiempo. El ser humano necesita de la rutina para funcionar en el día a día de manera adecuada y sentirse menos estresado. Si tienes un animal de compañía, serás tú mismo quien le proporciones esa rutina diaria a tu mascota, al mismo tiempo, estarás estructurando también tu día.

Ayuda a mejorar el sentido de la responsabilidad y la autoestima. Tener un ser vivo que depende de ti, te hará sentir útil y responsable. Estos beneficios psicológicos derivados de tener mascota son especialmente importantes en edad infantil. Además, el verte útil y recibir cariño incondicional por parte de otro ser vivo, puede hacer que tu autoestima mejore considerablemente. Muchas veces, estas características surgen de manera innata; un 90% de los niños dedicaría parte de su tiempo a cuidar a su mascota; un 80% daría su juguete preferido por él y un 75% se levantaría temprano para pasearlo.

Te ayudará a expresar tus emociones. Un animal de compañía supone una fuente de cariño inagotable y, al mismo tiempo, te enseñará a expresar emociones como el amor, entre otras.

Facilitan la socialización. Tu mascota puede ser el tema de conversación idóneo que te permita romper el hielo cuando te encuentras con gente que no conoces demasiado o en esas incómodas situaciones de silencio. Además, puede ser el vínculo que permita conocer nuevos amigos y agrandar tu círculo social.




Las personas que tienen un perro son más felices. Los dueños de perros son menos propensos a sufrir depresión que los no propietarios de mascotas. Incluso para aquellas personas que desarrollan una depresión clínica, tener una mascota puede ayudarles a salir de un episodio depresivo mayor de manera más eficaz incluso que la medicación. Asumir el cuidado de un perro requiere una rutina y te obliga a permanecer un poco activo.

Levanta el ánimo. Y es que, sobre todo para aquellos que no conviven con más gente, una mascota proporciona afecto constante y elimina la sensación de soledad por su simple presencia.

Suponen diversión. Al poder jugar con la mayoría de mascotas, la persona se divierte y pasa ratos agradables con ellos, por lo que, en cierto modo, el hecho de cuidar a una o más mascotas puede convertirse hasta en un “hobbie” apasionante.

Dan mayor sensación de seguridad. Especialmente si el dueño vive solo en casa, una mascota suele contribuir a formar un ambiente más seguro y hace que nos podamos relajar un poco más.


Proporcionan afecto y compañía. Ayudan a mantener un estado de ánimo positivo. Cuando tenemos una mascota, le damos y recibimos cariño y afecto por lo que van a producir que nos sintamos mejor.


¿Tienes mascota y has mejorado psicologicamente? Cuéntanos tu experiencia, puede ayudar a otras personas que dudan de estos beneficios.

Un saludo y hasta la próxima semana.


lunes, 13 de noviembre de 2017

Adicción a Internet

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta que 1 de cada 4 personas sufre trastornos de conducta vinculados con las nuevas tecnologías. En España, se calcula que entre un 6 y un 9 por ciento de las personas que usan habitualmente Internet podría haber desarrollado algún comportamiento adictivo.

En general, definimos una adicción como una actitud o conducta generada como consecuencia de una dependencia. La adicción es el abuso habitual, independiente de la voluntad, de una sustancia o actividad, con resultado de dependencia. 

Si quieres saber cómo identificar si tu hijo, amigo o tú mismo está enganchado a la red, el móvil o a las nuevas tecnologías, te cuento como hacerlo y cómo prevenir esta adicción a internet.




¿Qué problemas presenta? 

Una persona que presenta síntomas de adicción, antes de estar enganchado a internet, ha podido sufrir alguno o varios de estos problemas o situaciones.

Tiempos de conexión muy prolongados con fines recreativos a lo largo de cada día. Permanecer alrededor de 3 o 4 horas al día conectado supone un aislamiento de la realidad y un desinterés por otros temas, pudiendo llevar a trastornos de conducta, además de al sedentarismo o a la obesidad.

Descuidar otras áreas importantes de su vida como el trabajo, las relaciones personales, el descanso, la alimentación…

Problemas de personalidad: timidez excesiva, baja autoestima, rechazo de la imagen corporal…

Personas insatisfechas con su vida o con carencias afectivas, que intentan suplir relacionándose en un mundo virtual.

Tener problemas psiquiátricos previos como depresión, ansiedad social, hostilidad…


¿Cuáles son los síntomas?


1- Privarse de sueño para estar conectado.

2- Descuidar otras actividades importantes, como las relaciones familiares y sociales, el estudio o la salud.

3- Recibir quejas de personas allegadas por el uso excesivo de internet.

4- Tener como pensamiento dominante a lo largo del día el conectarse y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o es muy lenta.

5- Mentir sobre el tiempo real que se está conectado.

6- Intentar limitar el tiempo de uso de Internet sin conseguirlo.

7- Que conectarse a internet sea lo primero que uno hace por la mañana y lo último que hace al acostarse por la noche.

8- Reducir el tiempo dedicado a tareas cotidianas como comer, dormir, estudiar o relacionarse con la familia, para dedicarlo a estar más tiempo conectado.

9- Siente gran satisfacción y euforia cuando está frente al ordenador o la consola.

10- Piensa en internet o los videojuegos cuando está haciendo otras cosas

11- En casos extremos, alteraciones físicas causadas por las horas que está delante de la pantalla: ojos secos o lagrimeo, dolores de cabeza, de espalda, de muñeca... 


Si tu hijo presenta algunos de estos síntomas, puedes hacerle este TEST para comprobar si posiblemente es adicto a internet.




¿Cómo puedes prevenirlo?

.- Limita los sitios o las actividades en las que utiliza el ordenador o el teléfono móvil: mientras estudia, en clase, viendo una película, en un concierto, en una reunión de amigos o familiares.

.- Uso de los dispositivos en un horario adecuado y establece un tiempo máximo. Necesita descansar por las noches así que, apaga el móvil, la tablet, la videoconsola o el ordenador cuando se vaya a dormir. 

.- Cuida la seguridad en los dispositivos que utiliza. Hay numerosas amenazas a nuestra privacidad: intrusiones, accesos a información confidencial, ciberbullying, vulneración del secreto del correo electrónico, programas maliciosos (malware) que espían y recogen datos privados, empresas que espían sobre nuestros gustos para realizar ofertas o propuestas que conecten mejor con nuestras fragilidades, etc. 

.- Diversifica su ocio: que no ocupe todo tu tiempo libre con las nuevas tecnologías. Busca otras actividades de ocio que puedan satisfacerle más.

.- Limita el tiempo de conexión a la red en casa, así como la ubicación de los ordenadores en lugares comunes (el salón, por ejemplo) y el control de los contenidos, constituyen estrategias de interés (Mayorgas, 2009). 

.- Busca ayuda profesional si la situación se ha vuelto incontrolable y le provoca ansiedad. 


¿Tiene tratamiento?

Ante este tipo de adicciones exite tratamientos que consisten en el trabajo de aspectos psicológicos y de aprendizaje encaminados a:

.- Aprender a organizar el tiempo de ocio y a gestionar la ansiedad y otras emociones displacenteras sin emplear internet como refugio, evasión o alternativa al afrontamiento del problema. 

.- Apreciar el estar solo o sola y hacerlo sin tener “aparatos” a tu alrededor

.- Atribuir confianza y autocontrol a la persona para que ella misma salga del automatismo y el uso perjudicial del móvil, internet o las redes sociales. 

.- Atribuir responsabilidad para resolver “problemas”, entender lo que significa y qué función tiene el uso de las tecnologías para la persona.


¿Conoces a alguien con este problema? ¿No sabes como ayudarle?


¡Hasta el próximo día!