lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Quieres que tu hijo/a tenga buena autoestima?

En mi día a día en la consulta, llegan adultos con problemas de inseguridad y baja autoestima que hacen que refuerce la idea de que si esto se trabajara desde pequeños estas personas de mayores no tendrían que acudir a las consultas psicológicas. Estamos muy pendientes de crear una burbuja de bienestar adulto y se nos olvida la importancia de sembrar la autoestima infantil. Es imprescindible que nuestros pequeños crezcan en un mundo de adultos equilibrados, pues será lo mejor que les podamos transmitir. Sin embargo, si nos paramos a pensar sobre esto, no nos costará mucho darnos cuenta de que hacemos que nuestras carencias sean visibles y se las transmitamos finalmente. 

Una autoestima sana es la armadura que protegerá a nuestro hijo frente a los desafíos que le vaya presentando la vida. Los niños que se sienten bien con ellos mismos son capaces de manejar mejor los conflictos y de resistir a las presiones negativas. Tienden a sonreír con mayor facilidad y a disfrutar de la vida. Estos niños son realistas y, por lo general, optimistas.




Por el contrario, los niños con baja autoestima, los desafíos que les vayan apareciendo pueden convertirse en fuentes importantes de ansiedad y frustración. Los pequeños que tienen una negativa opinión de ellas mismas tienen dificultades para encontrar soluciones a los problemas. Si tienen pensamientos autocríticos como "no soy suficientemente bueno" o "no puedo hacer nada bien", pueden volverse pasivos, retraídos y deprimidos. Cuando tienen que hacer frente a un nuevo reto, su respuesta inmediata es "no puedo".

La autoestima es fundamental para un buen desarrollo

Como hemos estado comentado, la autoestima es un elemento imprescindible para el desarrollo óptimo de los niños. De su grado de autoestima dependerá su evolución en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de su felicidad.

Cuando un niño construye una buena autoestima se siente competente, seguro, y valioso. Entiende que es importante aprender, y no se siente infravalorado cuando necesita ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias habilidades ni en las de los demás.

Se sentirá inferior frente a los demás y, por lo tanto, se comportará de una forma más tímida, más crítica y con escasa creatividad, lo que en algunos casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus compañeros y seres queridos.

¿Cómo puedes fomentar su autoestima?

Una de las actividades que pueden ayudarte a fomentar la autoestima de tu hijo entre otras habilidades es nuestro Curso de Inteligencia Emocional para niños, en el que trabajamos de manera presencial con los pequeños de una manera dinámica y divertida para que aprendan jugando a quererse más a sí mismos y a que sin darse cuenta vayan desarrollando un gran abanico de habilidades que les protegerán frente a las dificultades que les vaya presentando la vida. 

Además de reforzarlos con nuestro curso, tu puedes contribuir con los siguientes consejos:
1) Dale amor incondicional. La autoestima aumentará si lo aceptas tal y como es, sin importar cuáles son sus puntos fuertes, sus dificultades, su temperamento o su destreza. Así que dale mucho amor, abrazos y besos. Y no olvides decirle cuánto le quieres. Cuando tengas que corregirle alguna conducta, aclárale que es su comportamiento y no él lo que es inaceptable. Por ejemplo, en lugar de decirle “¡Eres un niño malo!” o “¿Por qué no puedes ser bueno?”, dile: “No estuvo nada bien que empujaras a Sandra. Puedes hacerle daño. Por favor, no empujes”. 

2) Proporcionale atención. Reserva parte de tu tiempo para dedicarle a tu hijo tu atención completa. Eso le ayudará a reforzar la sensación de que es valioso e importante para ti. No tiene que ser mucho tiempo, pero, por ejemplo, si tu niño quiere hablar contigo, deja de mirar el móvil o apaga la tele para hablar con él. Además, mírale a los ojos para que sepa que realmente le estás escuchando.

3) Marca límites. Establece algunas reglas razonables y se consistente. Por ejemplo, si le dices a tu hijo que tiene que merendar en la cocina, no le permitas que coma por toda la casa al día siguiente. O si le pides que ponga la ropa sucia en el cesto, después no le digas que no importa si la deja en el suelo del baño, estas instrucciones lo que les genera es inseguridad y discrepancia.

4) Fomenta riesgos saludables. Anima a tu hijo a que explore cosas nuevas, como probar comidas diferentes, hacer nuevos amigos o aprender una actividad nueva. Aunque siempre existe la posibilidad del fracaso, sin riesgos no hay oportunidades para el éxito. 

Así que permite que tu hijo experimente y trata de no intervenir demasiado. Procura no “rescatarlo” si muestra frustración al usar un juguete nuevo. Si intervienes y le dices “deja yo lo hago”, vas a fomentar su dependencia y debilitar su autoestima y confianza en sí mismo. Su autoestima aumentará cuando exista un equilibrio entre tu necesidad de protegerlo con su necesidad de abordar nuevas tareas




5) Déjalo que se equivoque. Lo más probable es que tu hijo cometa errores. Sin embargo, los errores también son imprescindibles para conseguir lecciones valiosas que contribuyan a qué tenga más confianza en sí mismo. Por ejemplo, si pone su plato demasiado cerca del borde de la mesa y se cae, pregúntale qué puede hacer de manera diferente la próxima vez para que no vuelva a pasar lo mismo. De esta manera, su autoestima no sufrirá y comprenderá que es normal equivocarse de vez en cuando.

Cuando tú misma/o cometas un error, admítelo. Al reconocer tú tus propios errores, le estás enseñando a tu hijo una poderosa lección, ya que eso le ayudará a aceptar sus propios errores más fácilmente. 

6) Refuerza lo positivo. A todas las personas nos gustan las palabras de aliento. Esfuérzate por reconocer, todos los días, las cosas buenas que hace tu hijo y díselo. Le puedes comentar a su papá: “Julio lavó todas las verduras para la cena”. El pequeño no sólo disfrutará de tus halagos sino también de los comentarios positivos de su padre. Es importante que a su vez seas concreto/a, es decir, en lugar de decir “¡Lo hiciste muy bien!”, di: “Gracias por esperar con tanta paciencia en la fila”. De esta manera, el niño/a tendrá la sensación de haber logrado algo y su autoestima se fortalecerá. Además sabrá exactamente qué fue lo que hizo bien. 

7) No compares. Comentarios tales como "¿Por qué no eres como tu hermana?” o “¿Por qué no eres agradable como Hugo?”, simplemente le recordarán a tu hijo/a sus defectos. Es probable que sienta vergüenza, envidia y presión por competir. Incluso comparaciones positivas como “Tú eres el mejor jugador”, son potencialmente dañinas porque a tu hijo se le hará difícil alcanzar tu nivel de exigencia y esta presión puede generarle malestar. Si le dices que lo aprecias por ser como es, será más probable que se valore a sí mismo

Y tu...¿Qué haces para potenciar la autoestima de tu hijo/a?

Hasta la próxima semana!

1 comentario:

  1. Enhorabuena por tu artículo. Es muy interesante y aporta mucho.

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