lunes, 27 de abril de 2015

Trabaja la escucha activa

En anteriores entradas hemos hablado de las habilidades comunicativas como es la asertividad pero hoy lo dedicaremos a una de las tres actitudes imprescindibles para el buen comunicador la escucha activa

La escucha activa es uno de los principios más importantes y complicados del  proceso comunicativo, saber escuchas es poco más que un arte. La falta de comunicación en la que estamos inmersos hoy en día se debe en gran parte a que no se sabe escuchar a los demás. Estamos más tiempo pendientes de lo que vamos a responder, y en esta necesidad propia de decir lo que queremos se pierde la esencia de la comunicación, es decir, poner en común algo y compartirlo con los demás. 

Además, existe la creencia errónea de que se escuchamos de manera automática, pero no es así. Escuchar requiere por nuestra parte un esfuerzo superior al que hacemos al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. 

Elementos que facilitan la escucha activa:

  • Disposición psicológica: es decir, prepararse interiormente para escuchar. 
  • Observar al otro: identificar el contenido de lo que dice, los objetivos y los sentimientos.
  • Ofrecer feedback al otro de que le escuchas mediante comunicación verbal (ya veo, umm, uh...) y no verbal (contacto visual, gestos, postura corporal...).

Elementos a evitar en la escucha activa:

  • Distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que la comunicación continua y vuelve a ascender hacia el final del mensaje. Tenemos que intentar combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con el objetivo de que nuestra atención no decaiga
  • No interrumpir al que habla.
  • No juzgar.
  • No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
  • No rechazar lo que el otro esté sintiendo, por ejemplo: "no te preocupes, eso no es nada".
  • No contar "tu historia" cuando el otro necesita hablarte.
  • No contraargumentar. Por ejemplo: el otro dice "me siento mal" y tú respondes "y yo también".
  • Evitar el "síndrome del experto": ya tienes las respuestas al problema de la otra persona, antes incluso de que te haya contado la mitad.
¿Qué puedo hacer para mejorarla?

1.- No interrumpir cuando mi interlocutor me está hablando ni valorar o enjuiciar sus palabras de inmediato.

2.- Comprender que no somos los únicos que hablamos, esto se traduce en dejar hablar a los demás sin anticiparnos a lo que nos van a decir.

3.- Tener consideración y amabilidad hacia las personas con quienes uno habla, esta consideración podemos demostrarla con hechos como: valorar lo que dicen, prestarles atención...

4.- Voluntad de hacer que la escucha sea parte activa del proceso de comunicación, ser conscientes de que debemos escuchar y mostrar a la otra persona que queremos escucharla, con mensajes no verbales como asentimientos de cabeza, mirada centrada en la persona que habla…

5.- Aprender a escuchar entre “líneas”, en algunos mensajes que escuchamos es igual de importante lo que dicen que lo que no dicen, debemos estar atentos a ver lo que se dice entre líneas en una conversación.

Y tu... ¿Escuchas activamente a las personas que te rodean?

Hasta el próximo día!!

lunes, 20 de abril de 2015

Aceptar las cosas como son

En la vida vamos encontrando etapas que no serán como deseábamos o esperábamos pero la única solución para que nuestro bienestar emocional no se vea muy alterado, es la de adoptar en nuestra vida la aceptación. Aceptar lo que no es posible cambiar o no depende de ti es de vital importancia para que puedas seguir adelante y transformar tu vida. ¿Quién no ha querido alguna vez que la realidad diferente de la que está viviendo?, ¿quién no ha cometido algún error?, ¿a quién no le ha molestado la actitud o manera de vivir de otra persona?

La respuesta a todas estas preguntas seguramente será sí porqué así es la vida amigos, es cambiante y no siempre pueden salir las cosas como quisiéramos. En numerosas ocasiones, nos sentimos insatisfechos con una situación en la que juzgamos no tener el control, pero queremos tenerlo, por ejemplo:

-- La cola del supermercado que debería avanzar más rápido.

-- Las calles que deberían tener menos tráfico.

-- No debería llover justo el fin de semana.

En otros casos, la insatisfacción se genera en aquellos vínculos interpersonales que no cumplen con nuestras expectativas o nos hace pensar que nosotros no actuaríamos igual...

-- Mi Jefe debería tratarme mejor.

-- En esta empresa las cosas se deberían hacer de otra manera.

-- Mi pareja tendría que estar de acuerdo conmigo en todo.

Sin embargo, nosotros los humanos nos empeñamos en que las cosas deben ser distintas de lo que son. Y pocas situaciones generan tanto sufrimiento como pelearse y resistirse ante la realidad.

¿Qué puedo hacer?

Nada puede llegar a ser tan difícil en determinados momentos como aceptar las cosas como son. Sin embargo, este principio básico del bienestar emocional es clave para no frustrarte cada vez que te ves envuelto en una situación que no te gusta o sientes que los resultados no fueron los que tú esperabas. La vida es así, sencillamente, no todo depende de tu voluntad. En muchos de los factores del destino interviene también la suerte, el azar y por supuesto, la voluntad y los deseos de los demás.

Aceptar las cosas tal y como son te libera de la sensación de ansiedad y te abre los ojos para entrar en contacto con la realidad. ¿Crees que es difícil lograr este objetivo? Entonces, piensa en las horas que pasas dando vueltas a la cabeza a determinados acontecimientos, analiza los momentos de ansiedad y rabia que acumulas a tus espaldas y verás que tienes que crecer y madurar a nivel emocional y entender que las cosas son como deben de ser más allá de que, a veces, nos gustaría que fuesen diferentes.

"Aceptar que la vida es como es en cada momento no la hace mejor, pero te permite vivir mejor la vida que tienes".

Y tu... ¿aceptas la vida como es o te resistes a ella?

Hasta el próximo día!!

lunes, 13 de abril de 2015

Zona de confort

¿Por qué salir de mi zona de confort?

Seguramente piensas que si estás tan a gusto en tu zona de confort, no tiene mucho sentido salir de ella. Sin embargo, cuando nos atrevemos a dar el paso nos permitimos eliminar nuestras barreras, conocer nuevas personas y vivir nuevas experiencias. Y, todo esto, provoca un crecimiento que nos llevará a tener mayores expectativas, aumentar nuestras habilidades y tener una vida más satisfactoria en todos los sentidos.

También tomaremos conciencia de nuestros retos, miedos y, en general, nuestro lado oscuro. Sabrás que estás pisando este terreno cuando las ideas de cambio te hagan sentir estrés, sientas envidia de quienes ya están en ese punto en el que deseas llegar, estés ansioso cuando pienses si lo lograrás o no, trates de poner excusas para no hacer lo necesario y la autocrítica aumente considerablemente, sobre todo ante los pequeños fracasos.

¿Qué hago para salir de ella?

1.- Aprende a hacer el ridículo. Una de las razones por las que muchas veces nos retraemos de hacer o decir cosas es porque nos da miedo lo que los demás pueden pensar. Tú tienes que tomar las decisiones de tu propia vida...¿Por qué no lo intentas?

2.- Enfréntate a tus miedos. Hay grandes miedos, tales como las alturas, asistir a algún evento social o aprender un nuevo oficio, pero también hay cientos de temores sutiles ante los que nos enfrentamos cada día. Lo que peor llevamos las personas es quedarnos con la duda de lo que podría haber sido...no te arrepientas de no haberlo probado!

3.- Siéntete cómodo al tomar riesgos. Tu zona de confort es cómoda porque es donde sabes lo que puedes esperar. Aventurarse podría darte miedo porque podrías fallar, podrías perder algo. Pero también podrías ganar algo, no? 

4.- Disfruta de lo desconocido. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste emocionado por no saber que era lo siguiente que iba a suceder? Si estás muy acomodado en tu zona de confort, puede que hace mucho tiempo. ¿No te gustaría sentirlo de nuevo? No extrañas esa mezcla de anticipación y ansiedad que hace que tu corazón se acelere y que tu estómago se vuelque? Trae de vuelta a tu vida ese sentimiento.

No te pierdas este vídeo, reflexiona y arriésgate a salir de la zona de confort...



Hasta el próximo día!!

lunes, 6 de abril de 2015

Miedo al compromiso

Aunque algunas personas ven que es un paso más en una relación, para otros llevar y mantener una relación seria implica demasiados elementos con los que no se sienten a gusto. 

Esta actitud no es un problema hasta que el amor llama a la puerta y se inicia un noviazgo más formal y serio en el que se empiezan a plantear temas como vivir juntos, casarse o tener un hijo/a.

En principio sentir miedo no es algo negativo, es un mecanismo de defensa que crea nuestra mente cuando alertarnos de una situación de riesgo. Ahora bien, cuando la situación de supuesto riesgo se genera ante un estímulo positivo, se convierte en un miedo irracional y éste siempre tiene como base la inseguridad.

¿Por qué se produce?

Aunque el miedo al compromiso se considera históricamente como algo más habitual en los hombres, también nos encontramos con muchas mujeres que tienen miedo a perder su independencia.

Las causas del miedo a comprometerse son muy diversas, pero en la base siempre nos encontramos con el miedo a perder algo, ya sea nuestra independencia, libertad, perder el control sobre nuestra vida, sobre nuestros sentimientos o a perdernos a nosotros mismos.

El miedo pone en la balanza los recursos que uno tiene y aquello que tenemos que afrontar. Cuando se produce un desajuste en esta balanza, es cuando se manifiesta este temor. Por tanto, es una cuestión de inseguridad y de no conocerse bien a uno mismo, lo que conlleva malestar y frustración.

¿Qué puedo hacer?

Al miedo solo se le puede vencer de una manera enfrentándose a el. Hay una frase de Jiddu Krishnamurti que dice “Haz lo que temes y el temor morirá”, pues eso mismo tenemos que hacer. Para ello vamos a comentar algunas herramientas

  • No debemos evitar aquello que nos da miedo, huir no soluciona el problema.
  • Tenemos que ir introduciendo pequeños cambios poco a poco para que nos ayuden a entender que seguimos teniendo el control de la situación, ya que como es lo que más tememos hay que educarla. Si una característica tiene la mente es que es muy plástica, ¿esto qué quiere decir? Que entrenándola se adecua a lo que queramos.
  • Considerarnos importantes a nosotros mismos fortalecerá nuestra seguridad en las conductas y decisiones que tomemos y nuestra autoestima. Por lo que necesitamos hacer un reconocimiento positivo de nuestras capacidades y limitaciones, ya que una limitación no es algo negativo, necesitamos de ambos tipos para encontrar nuestro equilibrio.
  • Es básico empezar a expresar tus emociones, sobre todo las emociones más negativas que generan nuestro malestar. Así reduciremos tensiones y por tanto nos relajaremos más. Al principio cuesta hacerlo con otras personas, un truco puede ser empezar escribiéndolo, además nos ayudará a reflexionar.
  • Por último, la clave de toda buena relación es la comunicación y la confianza, sin ellas no hay pareja que sobreviva de forma saludable. Por lo que el objetivo tiene que ser la asertividad, es decir, decir en todo momento lo que se piensa y siente sin entrar en herir a los demás, en este caso nuestra pareja.
Y tu... ¿Cómo llevas que tus relaciones se estabilicen y sean más formales?; ¿Te has sentido así alguna vez?

Hasta el próximo día!!