jueves, 31 de julio de 2014

El verano y los celos, todo un clásico

Ya hemos hablado anteriormente en otras entradas de los "celos entre hermanos" y sobre "qué son los celos" pero volvemos a abordar el tema desde otra perspectiva ya que, durante el verano aumentan las consultas de problemas de celotipia en los gabinetes psicológicos. El miedo a que tu pareja mire a otra/o, que vaya vestida de forma "provocativa", etc, son motivos clásicos de personas que padecen celotipia o celos patológicos


Durante estos meses calurosos vestimos con menos ropa, es normal, pero para la persona con celos esto es un gran problema, ya que, las calles, playas, piscinas, restaurantes, discotecas, etc. se llenan de cuerpos medio desnudos y pueden ser atractivos: torsos, escotes, piernas, curva. Todo esto hace que muchas personas sientan celos sin poder controlarlo cuando sus parejas "miran" o se "dejan mirar" más de lo que consideran "apropiado". 

Los celos nos despiertan lo más débil y neurótico que tenemos. Despiertan miedos, ansiedades, necesidad de control, enfado... También ponen a prueba nuestra autoestima, complejos, nuestra confianza en nosotros mismos y en nuestra pareja y la robustez de nuestra relación. Otro tema que florece y sale a a palestra son nuestros prejuicios sobre el amor y el sexo en general. 

Pero, la cuestión es que los celos de verano son banales, ya que, ¿Realmente importan tanto los cientos de estímulos eróticos que nos bombardean cada día? Si nuestras relaciones amorosas no pudiesen sobrevivir a ello, poco robustas y valiosas serían no?. 

La solución a esta clase de celos es, por un lado, madurar emocionalmente, tener más confianza en nosotros mismos y nuestra seguridad y, por otro lado, mejorar en lo posible nuestros lazos de amistad, confianza y cariño con nuestra pareja.

¿Cuál es el origen de los celos?

Suelen aparecer debido al miedo ante la posibilidad de que nuestra persona amada prefiera a otra en lugar de a nosotros mismos y nos abandone. Esta emoción de celos se puede ver aumentada si la persona que experimenta los celos considera que el interés y la atención que se le está dando a otra persona debería ser para ella.  

Antes de continuar, es importante resaltar la diferencia existente entre los celos y la envidia, ya que, esta en esta última la persona desea lo que no tiene, y en los celos uno teme perder lo que ya posee.

En los celos existen dos elementos primordiales: la posesión y la inseguridad. La persona que los presenta tiene la certeza de que su pareja le pertenece, y la probabilidad de perder ese apreciado dominio le provoca tal seguridad y le genera tanta angustia que aparecen ciertos problemas en su autoestima y ansiedad. 

Además, es incapaz de deshacerse de los pensamientos vinculados a la infidelidad de su pareja, aunque no tenga ninguna evidencia o prueba objetiva y real.

A todo esto, ¿cuáles son las posibles claves que originan el brote de los celos?

Tres causas pueden ser las principales: 

-. Experiencias infantiles que pueda haber experimentado la persona que los sufre. En este tipo de reacciones celosas las experiencias adquiridas en la familia o en entornos próximos son fundamentales. Por ejemplo, si una persona ha presenciado escenas de celos en sus padres es mucho más probable que sea más propensa a ser celosa que una persona cuyos padres se sentían seguros entre ellos.

-.  El contexto sociocultural y entorno social de la persona que se encuentra inmersa y relaciones de pareja anteriores. En este tema, determinadas experiencias vividas anteriormente pueden ser un gran motivo, ya que si no están bien resueltas las secuelas psicológicas y los miedos siguen pasando factura. Por ejemplo, una persona que haya sido traicionada en una relación previa o por alguien en que confiaba es más posible que pueda desarrollar una personalidad celosa. 

-. El tipo de relación que se genera entre una persona celosa y su actual pareja y la continuación o no de los patrones destructivos que provocan y mantienen los celos. 

Características de la personalidad celosa

Los celos son una emoción innata que poseemos desde que nacemos prácticamente, pero es imprescindible "una chispa" del entorno para que éstos se manifiesten. 

Los rasgos de personalidad que la persona celosa presenta son:

-- Inseguridad y dependencia emocional.
-- Desconfianza hacia los demás.
-- Baja autoestima. Sentimientos de inseguridad le llevan a creer fácilmente en que los demás valen más que ellos.
-- Introversión y carencia de habilidades sociales.

Y tu... ¿Crees que eres celoso? Si la respuesta es sí intenta buscar ayuda profesional lo antes posible, el sufrimiento es muy grande tanto tuyo como el que ejerces en los demás y eso puede cambiar, tu eliges!

Hasta el próximo día!! 

jueves, 24 de julio de 2014

¿Puedo ser hipocondríaco/a?

Cuidar nuestro cuerpo y las preocupaciones razonables que puedan surgir por la salud son conductas adecuadas, nos ayudan a prevenir diferentes enfermedades. Ademas, cuando se padece realmente una enfermedad, son aún más beneficiosas, siempre y cuando, sean proporcionadas a la enfermedad padecida, ya que nos ayudarán a obtener un diagnóstico precoz. En la hipocondría, el trastorno es que aparece una desorbitada preocupación por padecer enfermedades que o no se tienen, o, teniéndolas, no justifican semejante preocupación tan alarmante.

Los quebraderos de cabeza se basan en pequeñas sensaciones físicas vagas e imprecisas. Esta significativa preocupación provoca mucha angustia y suele llevar al abandono de actividades que la persona antes realizaba con normalidad -ej. pérdida del trabajo, desatención a la pareja, abandono de actividades lúdicas...

En nuestra cultura presentamos creencias negativas sobre la enfermedad y la muerte, por lo que, evitamos encontrarnos con ella, esto refuerza la idea de que la enfermedad conlleva además de dolor físico una serie de problemas de aislamiento y de rechazo social. También nos han enseñado desde niños que el dolor es una tremenda catástrofe. Estos fenómenos, que han estado en nuestra sociedad desde tiempos remotos, pueden tener una influencia importante en la aparición y mantenimiento de la hipocondria.

¿Por qué puedo llegar a ser hipocondríaco?

La interpretación extremista de las señales corporales es el mecanismo por el que se dispara la hipocondría. Este mecanismo puede dispararse por motivos muy diversos como:
  • Interpretación errónea de síntomas.
  • Experiencias traumáticas debido al fallecimiento de una persona querida, o relacionadas con una enfermedad.
  • Protección excesiva por parte de los padres.
  • Educación basada en el miedo.
  • miedo desmedido a la muerte, al dolor, al sufrimiento, a la debilidad o dependencia de los demás.
Los estudios han demostrado que este trastorno afecta a menudo a varios familiares, es decir, que muchos miembros de una familia tienden a padecerlo. Esto nos puede indicar que hay familias que son especialmente vulnerables y son más proclives hacia la interpretación negativa de los signos de enfermedad. Durante las citas familiares sólo se habla de enfermedades, se comenta constantemente si se está bien o mal, se vive con muchísima ansiedad cualquier signo de enfermedad en alguno de los hijos, etc. De esta manera los demás miembros de la familia, en especial los más pequeños, aprenden a interpretar de esta manera cualquier signo corporal y lo relacionan con angustia, miedo o ansiedad. 

¿Que síntomas presento?

a) Síntomas cognitivos:

- preocupación por el propio cuerpo y por padecer diferentes enfermedades graves como cáncer.
- rumiaciones constantes sobre síntomas, salud, enfermedad y sus consecuencias como la muerte.
- autobservación excesiva del propio cuerpo y tendencia a verlas como señales de enfermedad.
- fijación por las posibles consecuencias negativas, destruyendo los aspectos más saludables de uno mismo y de la vida.

b) Síntomas emocionales-fisiológicos

- ansiedad
- temores desproporcionados al peligro real que los desencadenan
- cambios bruscos en el estado de ánimo

c) Síntomas conductuales:

- hablar a familiares y extraños de las varias dolencias y síntomas que presentan.
- búsqueda constante de información por diferentes vías (internet, otros enfermos, familiares, centro de salud...). 
- autoobservaciones repetidas y manipulación de diferentes partes del cuerpo para comprobar su estado o si se produce algún cambio. 
- aumento de las visitas a médicos y especialistas, y posible deterioro de la relación con éstos por no recibir "comprensión".
- disminución o abandono de otras actividades de ocio y/o responsabilidad.

¿Cuándo y dónde buscar ayuda?

El hipocondríaco se siente muy incomprendido, nadie es capaz de detectar lo que le pasa y descubrir su enfermedad. Como piensa, naturalmente que necesita que encuentren su enfermedad para poder solucionarla no solamente se angustia, sino que lógicamente se deprime creyendo que lo que le pasa no tiene solución y es irreversible. La persona que presenta hipocondría sufre mucho, piensa que está enfermo y tiene sensaciones que el siente que se lo muestran y lo único que recibe de su entorno son palabras que le dicen que no tiene nada y que "todo es psicológico". Cuando se le manifiesta que todo es psicológico en la mayoría de ocasiones interpreta que en realidad se le esta diciendo que todo es cuento; aunque desde luego lo que él (ella) siente es totalmente cierto. 

Los procesos psicológicos tienen una realidad total en el cuerpo y el dolor, la angustia y las enfermedades psicosomáticas son completamente reales, aunque los procesos que las desencadenan sean psicológicos y no correspondan a una enfermedad física.

La mayoría buscan ayuda en profesionales médicos que tras pruebas y analíticas no son capaces de aportarles un diagnóstico y un tratamiento. En este momento deja de buscar ahí la causa de tu angustia, acude a un psicólogo que pueda valorar si nos encontramos ante un trastorno de ansiedad como es la hipocondría. Acudiendo al profesional adecuado recibirás un diagnóstico correcto y, por fin, encontrarás la solución a tu malestar.

No lo pienses más y ponte en manos de un profesional adecuado!

Hasta el próximo día!

jueves, 17 de julio de 2014

5 Claves para recuperar la seguridad en tí misma


La confianza en uno mismo no viene de serie, vamos construyéndola con el paso del tiempo. Hay personas que tienen demasiada mientras que a otros nos falta mucha. Si mi caso es lo segundo, ¿Como puedo resolver esta falta de seguridad? 

¿Por qué es tan importante quererse a sí mismo?

Las personas que no confían en sí mismas se infravaloran constantemente, y no imaginan que otros puedan localizarles alguna propiedad o habilidad. La falta de confianza normalmente les impide tomar iniciativas e ir hacia adelante siguiendo su propio criterio. No acaban de creer en su trabajo, así que dejan de intentarlo. Como estas pensando así... ¡Se pierden muchas oportunidades!. En otros casos, las personas con poca seguridad representan un papel para sentirse mejor, y fabrican una imagen que no es la real. Estas personas a medio plazo tendrán dificultades para encontrar su camino, el que realmente les haga feliz y así mantener su vida bajo control, dependerán de forma excesiva de la aprobación de los demás para sentirse bien con ellos mismos. Este patrón de conducta, hará que tiendan a evitar los riesgos ya que tienen miedo a fracasar, lo que hace que no esperen tener éxito ni que les vaya bien, se conforman. 

Cuando una persona confía en sí misma confían cree en sus habilidades, siente que maneja el timón sobre su vida y piensa que es capaz de hacer lo que planea y espera.

Todo lo anteriormente expuesto no significa que se pueda hacer todo. Las personas que confían en sí mismas tienen expectativas realistas. Incluso cuando lo que persiguen no se cumple, ellos continúan siendo positivos y aceptan su forma de ser y su actuación.


La falta de confianza en sí mismo no es necesariamente falta de habilidad. Más bien, es lo que obtenemos al centrarnos en metas poco realistas y en los objetivos de los demás. 

¿Qué puedo hacer?

1.- Aceptaté. Date el derecho de tener opiniones, pensamientos o actuaciones. Y adueñate sin desprestigiarlas ni negarlas. Seguir estos valores es una de las cosas que más aumenta la confianza en nosotros mismos, ya que nos estamos respetando ante nosotros mismos y los demás, por lo tanto, lánzate. Muchas veces no es cuestión de hacerlo bien o mal, sino simplemente de ponerte en marcha y hacerlo. Iremos venciendo nuestras resistencias y empezaremos a decir "sí" cuando te lo deseemos realmente. 

Por otro lado, ¿Sabes cuál es el mayor miedo a la hora de vendernos? El miedo a ser rechazados. ¿Sabes cuál es nuestro mayor miedo a la hora de pedir ayuda? Que nos digan que NO. Y ese miedo al rechazo, es el resultado de nuestra inseguridad, de que interpretamos que el NO significa que "no me quieren"; y ya sabemos que "el deseo más profundo de nosotros los humanos es sentirse querido". Por eso muchas veces nos paralizamos por miedo al NO.

2..- No digas sí, cuándo quieres decir NO. ¿Esto te sueña? pues no te quedes callado. No seas de los que dice: "A mí me da igual". No, no te da igual, tú también tienes opinión, pero por miedo a lo que los demás piensen, no te atreves a decirlo. Tenemos que ser genuinos en nuestras relaciones, y no buscar falsear la realidad con el objetivo de agradar. No puedes calcar tu actitud de la de los demás, porque cada uno tiene su propio modo de expresarse.

3.- Fija tus propios objetivos. Retate a conseguir pequeños desafíos a diario. Para conseguirlo, tienes que conocer las capacidades que tienes y tus propios límites, fijándote objetivos realizables. 

Un ejercicio aconsejable en estos casos es visualizar tus éxitos pasados, recréate en las experiencias positivas, en todo lo que salió bien y en lo bien que te sentiste contigo mismo. El cerebro no diferencia entre ficción y realidad, cuando realmente estás sintiendo lo que visualizas estás induciendo a la mente para que encuentre vías para alcanzar lo que deseas.

4.- Afronta las situaciones. En lugar de escapar continuamente de las situaciones que te hacen sentir malestar, tienes que enfrentarte a ellas. Ves paulatinamente, paso a paso, aumentando la dificultad con cada avance. Después observa como ha ido para aceptar lo que puedes necesitar cambiar. No bajes la mirada cuando te miren, contesta y participa en las conversaciones si un desconocido te habla... Todo esto, con el único objetivo de adquirir nuevas experiencias para que, poco a poco, dejen de ser un problema.

5.- Cuida tu apariencia física y tu cuerpo. ¿Cuántas veces has escuchado la expresión "mens sana in corpore sano"? Si te sientes bien por fuera te encontrarás bien por dentro, esto es así. Los cuidados que te dediques o tu forma de vestir ayudan bastante. ¿No hay un determinado vestido que cuando te lo pones "te ves más guapa"? ¿No te ha pasado algo similar cuando te has hecho un cambio de look en el pelo? Todo esto te lleva a sentirte mejor, más segura de ti misma, y eso se refleja en tu conducta y trato con los demás: más abierto, más simpático, más cercano, en definitiva, mejor contigo mismo. 

Tu cuerpo es "tu casa", aquella que habitas todos los días. No te abandones y conseguirlo implica cuidar tres aspectos fundamentales: cuida tu sueño, nutrición y el ejercicio físico. 

Hace algunas semanas hablábamos de ciertas comidas que conducen a cambios en el estado de ánimo mejores en el artículo "Alimentos que te animan" ; lo mismo pasa con el sedentarismo: hacer ejercicio físico y estar en movimiento tiene ventajas en la salud y en el estado de ánimo al liberar ciertas sustancias químicas estimuladoras del bienestar. Y con el sueño, más de lo mismo: dormir mal y no descansar produce malestar en tu cuerpo, humor desagradable y cansancio que restan energías y ánimo para ser productivo por eso aquí tienes algunos consejos para dormir mejor.

Espero que os ayuden estos consejos!

Hasta la próxima semana!

martes, 8 de julio de 2014

¿Por qué necesitamos las vacaciones?

¿Qué beneficios nos aportan las vacaciones de verano?

Las vacaciones de verano suponen para cualquier persona un tiempo de desconexión necesario tras la rutina que supone el trabajo, los estudios, etc. Aportan significativos beneficios tanto físicos como psicológicos que influiran de forma positiva en la posterior vuelta a la rutina, ya que, nos van a permitir recargar las energías y recuperar fuerzas para iniciar un nuevo período. Entre los beneficios más importantes cabría destacar que son un medio excelente para superar la ansiedad y dejar atrás las tensiones estresantes. 

La forma más beneficiosa de disfrutar de las vacaciones sería tomarlas en breves períodos de tiempo varias veces al año, ya que,sufriríamos menos trastornos y problemas si tomáramos descansos más frecuentes de tiempos más cortos. Como esto anterior es complicado, por no decir imposible, repartirse las vacaciones en varios períodos a lo largo del año sería lo más conveniente de duración de 10-12 días es perfecto, ya que, es un tiempo suficiente para desconectar pero no tan largo para que la vuelta al trabajo sea complicada y difícil.

Durante las vacaciones es muy importante intentar vivir el "aquí y ahora" disfrutar el momento, pensar en otras cosas y realizar otro tipo de actividades e intentar no llevarse los problemas estos días para que realmente el descanso sea reparador y seamos capaces de volver a la rutina con las pilas cargadas y renovados para retomar las obligaciones y responsabilidades con mayor entusiasmo, compromiso y motivación.

Síndrome postvacacional

El síndrome postvacacional sí que existe, aunque, es cierto que afecta más a unas personas que a otras, de la misma forma, que es variable su duración pero no suele ser superior a un mes. No es ninguna enfermedad, sino más bien un proceso emocional normal, más o menos negativo en cuanto a que se relaciona con la satisfacción personal que cada uno obtenemos del trabajo. Consta de un conjunto de alteraciones emocionales y físicas que aparecen a la vuelta al trabajo, tras largos periodos de descanso. Entre los síntomas emocionales destaca la ansiedad, la antipatía, la desgana, la tristeza, características bastante parecidas a las que puede tener una persona con depresión.

Los síntomas fisiológicos más frecuentes son las dificultades para dormir, el cansancio continuo, dolores de cabeza frecuentes, malestar general en forma de tensión muscular o dolores gástricos.

Y tu... ¿Qué planes tienes para estas vacaciones? ¿Qué necesitas que te aporten estos días de disfrute y tranquilidad?

Espero que paséis unas felices vacaciones!

Hasta la próxima semana!

miércoles, 2 de julio de 2014

¿Eres resiliente?

La resiliencia es la capacidad que tenemos para afrontar la adversidad y lograr adaptarnos lo mejor posible ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés intenso. Ser resiliente no es sinónimo de no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades, más bien, sería aceptar las cosas como vienen siempre y cuando no podamos hacer nada para cambiarlas ya que son irreversibles. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas económicos importantes, etc., son situaciones que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional. Aún así, la personas resiliente lograría, por lo general, sobreponerse a estos sucesos y adaptarse bien a lo largo del tiempo.

El camino que lleva a la resiliencia no es un camino de rosas, sino que implica un significativo estrés y malestar emocional, a pesar del cual las personas sacan la fuerza que les hace conseguir tirar hacia delante con sus vidas ante la adversidad o la tragedia. Pero os preguntaréis, ¿cómo lo hacen?

La resiliencia no se tiene o no se tiene, sino que implica unas conductas y maneras de  pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar.

¿Cuáles son las dimensiones de la resiliencia?

1. Introspección: capacidad que tenemos de observarnos, de conocernos a nosotros mismos y darnos una respuesta honesta y sincera respecto al mundo exterior.

2. Motivación: capacidad de darle sentido a la vida creando nuestro propio proyecto personal.

3. Autorregulación emocional: habilidades propias para afrontar tensiones, sin victimismo y disminuyendo el estrés.

4. Independencia y individualidad emocional: capacidad de mantenernos a una distancia emocional y física ante los conflictos sin aislarnos. Saber fijar límites entre uno mismo y el entorno con problemas.

5. Autoconfianza: autoestima equilibrada, iniciativa y responsabilidad para lograr una sana autonomía personal.

6. Adecuadas habilidades sociales: habilidad para establecer vínculos afectivos con los demás creando relaciones saludables. Equilibrar nuestra propia necesidad de afecto.

7. Actitud positiva y optimismo: capacidad para resolver problemas de forma creativa, desdramatizando. 

8. Humor y creatividad: poseer herramientas para resolver problemas relativizando y sabiendo encontrar lo cómico en la propia tragedia.

9. Colaboración y compromiso: capacidad de comprometerse con valores y ayudar a los demás.

¿Eres RESILIENTE?

Estas son las características de las personas resilientes:

Poseen tres cualidades principales: aceptación de la realidad tal y como es, profunda creencia de que la vida tiene sentido y poseen una inquebrantable capacidad para mejorar.

Además, presentan las siguientes habilidades:

• Capacidad de identificar de forma precisa las causas de los problemas para impedir que vuelvan a repetirse en el futuro.

• Habilidad de control sobre sus emociones, sobre todo ante la adversidad y pueden mantener la calma en situaciones de crisis.

• Controlan sus impulsos y su conducta en situaciones de presión elevada.

• Optimismo realista. Suelen pensar que las cosas van a ir bien, tienen una visión positiva del futuro y creen que poseen gran parte del control de sus vidas, pero sin dejarse llevar por la irrealidad o las fantasías.

• Creen en sus competencias y confían en sus propias capacidades.

Empatía. Buena capacidad para interpretar las emociones de los demás y conectar con ellas.

Y tu... ¿Eres resiliente?