lunes, 30 de diciembre de 2013

Expectativas para el nuevo año

Comenzamos un nuevo año 2014, que despierta muchas esperanzas y expectativas, que si son lo bastante asequibles y las concretamos bien pueden mejorar nuestra vida. 

La llegada del año nuevo podemos vivirla con alegría y esperanza. Nosotros eso sí, debemos tomarnos algunos segundos para realizar una reflexión encaminada hacia evaluar lo que hemos cosechado en este año que termina: ¿Qué vamos a hacer? continuar con nuestro proyecto de vida o rehacer el camino, en el caso de que los planes no hayan salido del todo bien.

Crearse expectativas es un arma de doble filo, por un lado nos sirve para motivarnos y continuar pero, por otro lado, crearnos expectativas al fin y al cabo es predecir el futuro y lo que va a pasar en el futuro no se sabe. Con esto último, estaremos cometiendo uno de los errores más típicos el de colocar la mente en el sitio que no le corresponde. Nuestra mente si no es para medir, comparar, revisar, reflexionar o para comunicarnos, es utilizar la mente para lo que no es su función, así la invitamos a crear una película "a la carta” que actúe como tapadera de nuestros miedos y nuestras negaciones y esto, tiene un nombre, “autoengañarse".

Las expectativas son producciones mentales que proyectamos hacía el exterior y que creamos a la medida de nuestras propias carencias o incapacidades, son ilusiones depositadas fuera de nuestro control y que convertimos en creencias. Si quieres una decepción segura, crea expectativas. No debemos confundirlo, la motivación es un “motor” interno que manejamos nosotros, la expectativa en cambio es solo un “idea” depositada sobre el entorno con la esperanza de que sin más, nos devuelva exactamente lo que queremos.

Basamos nuestra vida en la espera, esperamos que nuestros hijos sean de tal manera, que nuestra pareja cambie o se de cuenta, que aparezca la relación “ideal”, que tal trabajo cubra nuestra motivación, que nuestros padres nos reconozcan, que el medico nos cure, que los políticos sean honesto... el caso es echar balones fuera, ¿os dais cuenta?. Esto cuándo no se cumple y falla nos decepcionamos. 

¿Qué puedo hacer?

- Vivir en el presente. Crearme metas a corto plazo y luchar para cumplirlas con mi propio trabajo y motivación.

- No esperar tanto de lo externo. La mayoría de las veces somos nosotros el motor de cambio de lo que nos rodea.

Ser positivo. Buscar el lado positivo de las cosas. Controlar los pensamientos y huir del “Todo me va mal”.

- Ser objetivo. No ver sólo los aspectos negativos de nosotros mismos y de lo que nos rodea. Reforzarnos y felicitarnos por los triunfos alcanzados.


- Quererse a uno mismo. Aceptarse y valorarse en su justa medida. Tener un buen concepto de uno mismo, sin caer en la soberbia.


- Asumir los problemas. Buscar las alternativas existentes para solucionar los problemas, pero hay cosas inevitables. Si la situación escapa de nuestro control, practica la aceptación.


- No exigirse demasiado. Debemos sentirnos contentos con nosotros mismos y reconocer nuestras limitaciones. No podemos abarcarlo todo, somos humanos no máquinas.


- Poner metas alcanzables. Ser realistas y conscientes de nuestras posibilidades. 


- No tener miedo al fracaso. Confiar en nosotros mismos y no temer a los errores, de ellos aprendemos. No debemos esperar la aprobación de los demás, así perdemos nuestra confianza y nuestro criterio.

Os deseo un feliz año 2014 y os animo a luchar por vuestras metas.

"Todos tus sueños pueden hacerse realidad si tienes el coraje de perseguirlos"

Hasta el año que viene!!

lunes, 23 de diciembre de 2013

Soledad en Navidad

La soledad nos afecta a casi todos en algún momento de nuestra vida. Las fiestas de la Navidad representan para la mayoría de las personas una época de compañía y armonía con nuestros seres queridos, familiares y amigos. Desgraciadamente, no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar de la Navidad en compañía de otras personas.

A nivel popular, se ve la Navidad como una época en la que se agudiza la sensación de soledad y de tristeza, quizás por el hecho de que se trata de un momento de reuniones y encuentros en el que, aquél que está solo, o se siente solo, ve acentuada esa soledad.

Las personas se reúnen en la comida de empresa, en la cena familiar, en la fiesta de amigos y amigas de fin de año, en la merienda de principio de año... se realizan muchas reuniones con otras personas. Incluso,  hay personas que se van a pasar las fiestas a sitios lejanos (con otras personas), cuando algo es tan patente para todos y nosotros no cumplimos con ello se nos amplifica la percepción de aislamiento. Los medios de comunicación y la publicidad hacen además un esfuerzo evidente por intensificar los aspectos centrales de las fiestas. Todo el mundo tiene en la cabeza la imagen de alguien poderoso "que lo tiene todo" menos alguien con quien pasar la Navidad.


La soledad en Navidad es uno de los mayores problemas personales a los que se enfrentan quienes, en esta época del año, deben vivir una situación personal delicada y sin la compañía de sus seres queridos, ya sea por encontrarse trabajando en el extranjero, por pérdidas irreparables de familiares o por conflictos intrafamiliares.

¿Existen factores de protección contra la soledad?

Sí, podemos encontrar tres: El primero es tener una red de relaciones rica, sólida y variada; con relaciones de distintos tipos, signos, frecuencias y con la que compartas actividades comunes. El segundo es una estrategia vital abierta e inteligente; que propicie una autoestima sólida y con herramientas para afrontar los golpes del destino. Y el tercero un mayor nivel de resistencia a las imposiciones sociales y culturales con respecto de las relaciones sociales y no compararse con otras personas.

¿Cómo puedo combatir la soledad en navidad?

-. Aprovecha para mimarte en los días libres que te permite tener la Navidad, en los que se puede aprovechar para leer un libro, desayunar tranquilamente, pasear o tomar un baño relajante con tu música favorita de fondo.



-. Aprende ese hobby que siempre has deseado iniciar, para salir de casa y conocer gente nueva con la que relacionarse.


-. Practica deporte, porque ayuda a liberar endorfinas y sentirse mejor con uno mismo.

.- Salir a la calle, porque en Navidad las calles de la ciudad están iluminadas y se organizan gran cantidad de eventos socioculturales a los que puedes asistir.


-. Planifica y toma la iniciativa. Es muy importante que los sentimientos de soledad no te encierren en ti misma. Vence tus miedos y llama a varios amigos, compañeros de trabajo y otros amigos que se encuentren en la misma situación y organiza una Navidad original y diferente.


-. Viaja y descubre nuevos lugares, mediante una escapada solo o en grupo, mostrándote perceptivo, para conocer gente nueva y disfrutar de la experiencia.

Y vosotros...¿Cómo vais a pasar la navidad?

Hasta el próximo día!!


martes, 17 de diciembre de 2013

Onicofagia o el vicio de morderse las uñas

Detrás de esta complicada palabra de origen griego "onicofagia", se esconde un hecho tan de la vida diaria que no es extraño ver a alguien a nuestro alrededor, o quizá a nosotros mismos, hacerlo a diario: morderse las uñas.

Se estima que cerca del 30% de los niños de entre 4 y 10 años habitualmente se muerde las uñas. El origen de este hábito suele ser la imitación de alguna persona de referencia de su alrededor.

La onicofagia, en muchas ocasiones, no desaparece en la edad adulta, lo demuestran los datos, ya que, el 15% de la población adulta mantiene esta fea costumbre, aunque en algunos casos, sólo de manera puntual y cuando atraviesan momentos vitales más estresantes o complicados. Además, en la edad adulta, pues suelen ser ellos los que aún mantienen este mal hábito al hacerse mayores.

Como ya hemos dicho, la onicofagia es el hábito compulsivo de morderse las uñas y es una costumbre muy perjudicial para la salud de nuestras manos y, además, está asociada con diferentes factores tanto psicológicos como psicosomáticos.

¿Cuáles son las causas?

Cómo hemos dicho anteriormente, el hábito de morderse las uñas de manera leve, se empieza con pocos años de edad y tiene como causa habitual la mera imitación de un hábito de los padres o de su entorno más cercano. Esa imitación inicial se une, posteriormente, a la sensación de cierta tranquilidad que conlleva el hecho de centrarse en morderse las uñas para sobrellevar o superar alguna situación que genere angustia, nerviosismo, miedo, tensión o ansiedad.

El mantenimiento de la onicofagia pueden convertirse en un problema más severo y convertirse en un trastorno más grave que exige la ayuda de un especialista, que evaluará si nos encontramos ante un caso de un trastorno obsesivo-compulsivo que requiera un tratamiento psicológico profesional para erradicarlo. En este caso, lo más habitual es que el mantenimiento se deba a un desajuste emocional se relacione con un cuadro severo de ansiedad y problemas de autoestima, que pueden incluso acompañarse con otras patologías mentales relacionadas, por ejemplo, con problemas alimentarios, como la bulimia.

Como causas principales de mantenimiento encontramos el estrés, las dificultades a la hora de resolver problemas cotidianos, estados obsesivos, compulsivos, agresividad, ansiedad , angustia. Estas son algunas de las causas psicológicas más concretas que generan este trastorno. 

Consecuencias de morderse las uñas

En los casos leves, el problema es meramente cosmético, pues las uñas tienen un aspecto dejado y descuidado. En cambio, en los casos más severos las uñas pueden resultar gravemente dañadas. En general, pueden aparecer los siguientes problemas:

-. Lesiones en las cutículas.
-. Deformación de las uñas.
-. Paroniquia. Infección bacteriana en la piel de alrededor de las uñas, que aparece hinchada y enrojecida. Esta infección puede convertirse y llegar a ser crónica.
-. Problemas dentales y temporo-mandibulares.
-. Malestar psicológico, debido a que se sienten avergonzadas y acomplejadas  del aspecto de sus uñas.

¿Qué puedo hacer?

1.- Como en cualquier proceso de deshabituación, la fuerza de voluntad es uno de los factores iniciales principales para dejar de morderse las uñas. Sé paciente y fuerte porque la recompensa merecerá la pena.

2.- Trata de averiguar en qué situaciones te muerdes las uñas para intentar evitarlos o ser consciente de ellos para poder poner remedio. Así, si sueles hacerlo cuando estás muy aburrido, evita los ratos ociosos y ten las manos ocupadas, por ejemplo, coge un crucigrama o un sudoku, pero, eso sí, no muerdas el lápiz.

3.- Evita tomar productos estimulantes como el café, té, etc, ya que está, en gran parte de los casos, relacionada con la ansiedad.

4.- Cuando te entren las ganas de morderte las uñas, busca un sustitutivo rápido y saludable. Por ejemplo, puedes beber poco de agua o tomar un aperitivo saludable o, si no tienes nada saludable que comer, prueba a hacer respiraciones diafragmáticas profundas.

¿Te muerdes las uñas? ¿En tu caso a que crees que es debido?

Hasta el próximo día...

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Síndrome de Capgras o Síndrome de los "dobles"

Imagina que uno a uno tus amigos y familiares (las personas más cercanas a ti) están siendo eliminados y reemplazados por copias idénticas. A pesar de que son iguales en apariencia y forma, estás completamente seguro de que esas personas no son tus seres queridos, son impostores. Aunque la mayoría de nosotros, ante esta situación, nos volveríamos profundamente paranoicos en este escenario, hay algunas personas que experimentan esto cada día sin miedo … y esto ¿por qué? Porqué padecen el síndrome de Capgras.

El Síndrome de Capgras o delirio de Sosias fue descrito por primera vez en 1923 por Jean Marie Joseph Capgras. Capgras lo describió con el caso de Madame M. Esta mujer insistía en que personas de apariencia idéntica habían tomado el lugar de su familia. Con el tiempo, su ilusión se expandió para incluir a sus vecinos, amigos y conocidos. Pero Madame M. nunca se molestaba en conocer a estos impostores porque tenía la creencia de que cada uno de ellos era eliminado con regularidad para dejar espacio al doble siguiente. En total, ella finalmente dijo haber tenido más de ochenta maridos.

Es un trastorno psiquiátrico que consiste en la no identificación de personas cercanas, afirmando diferencias imaginarias y creyendo que las personas reales han sido sustituidas por un doble, un doble casi idéntico. 

Generalmente, este síndrome tiende a asociarse a otros trastornos y enfermedades, ya sean o no psiquiátricas. De entre todos, podemos destacar la relación que puede tener con la esquizofrenia paranoide. Estos pacientes pueden tener alucinaciones que harán que hacen afirmen que sus familiares han sido abducidos por extraterrestres, cambiados por clones, usados para experimentos nacionales secretos, etc.

¿Qué síntomas lo caracterizan?

Algunos de los primeros indicios de las posibles causas del síndrome de Capgras fueron sugeridas por el estudio de pacientes con lesiones cerebrales que habían desarrollado lo que llamamos prosopagnosia. La prosopagnosia es una condición, en la que las personas son incapaces de reconocer caras conscientemente, a pesar de si ser capaces de reconocer otros objetos. 

Algunas investigaciones parecen apuntar a qué las personas con Síndrome de Capgras tienen lesiones cerebrales en el lóbulo temporal derecho debido a lesiones traumáticas, epilepsia u otras causas, pero también hay un número significativo de pacientes sin daño evidente. También, hay una incidencia algo mayor de esquizofrenia entre las personas con Capgras, y en Nueva Zelanda hay una incidencia marcadamente superior de la enfermedad entre los maoríes que en la población general.

Otra causa propuesta implica algún daño o menoscabo en dos zonas del cerebro: Una lesión que afecta a las conexiones emocionales con respecto a las caras de la gente, y el otro que afecta a las habilidades de comprobación.

¿Tiene cura?

Hasta la fecha, ningún tratamiento ha demostrado ser poderosamente eficaz, y hasta ahora no hay una única teoría que pueda explicar todos los casos de síndrome de Capgras. 

Espero que os haya parecido interesante esta entrada en la que hemos hablado de uno de los Síndromes curiosos que podemos encontrar en el ámbito psiquiátrico y neuropsicológico actual.

Gracias por compartir!!

Hasta el próximo día...

martes, 3 de diciembre de 2013

Ansiedad anticipatoria

Estas tranquilo, sentado en el sofá, solo, sin nadie en casa. Empiezas a pensar en que pasará mañana, de pronto sin esperarlo notas como sin saber como, tu corazón te da un vuelco, empiezas a tener sensación de ahogo, te estás agobiando, entras en pánico, racionalmente sabes que no te va a pasar nada, no vas a morir aunque emocionalmente sabes que lo que sientes te hace sentir realmente mal. 

¿Qué es lo que ha pasado contigo?, ¿No lo puedes controlar?, ¿Tendrá curación? Son algunas de las preguntas que te surgen pero todo tiene una explicación. Lo que te acaba de ocurrir está íntimamente relacionado con lo que llamamos ansiedad anticipatoria. 

Más o menos, todos hemos pasado alguna que otra vez, por una experiencia de este tipo, de sentirnos algo angustiados, a la espera de que llegue un momento o acontecimiento determinado, que ya está previsto y al cual le tenemos cierto miedo o nos genera incertidumbre, ya sea porque “nos la jugamos" con nuestra decisión/conducta, porque es algo nuevo y nos sintamos inseguros por como lo haremos, porque consideremos un riesgo incontrolable, etc.

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, la ansiedad es una respuesta positiva y natural del organismo, nos sirve para defendernos ante una amenaza o simplemente para afrontar una situación complicada. Pero...cuando sobrepasamos ciertos niveles de activación, la ansiedad se convierte en una enemiga, y por lo tanto, en una respuesta patológica, la cual se manifiesta en ataques de pánico o en una elevada ansiedad.

La Ansiedad anticipatoria tiene que ver con imaginar el futuro: cuando aparece imaginamos un momento futuro, más o menos cercano, pero en el que vamos a tener ciertas dificultades y esto hace que nos sintamos angustiados y tengamos miedo. Estos pensamientos premonitorios e irreales consisten en que pensemos que vamos a sufrir bastante y que pasaremos mucho temor. Entonces, sentimos miedo al miedo que creemos que vamos a pasar.

¿Cuáles son los síntomas?

Como la mente augura lo peor, el cuerpo se prepara también para ello, interpretando nuestra preocupación como una situación de alto riesgo. Esta continua preparación para el peligro se puede convertir en algo crónico. 

Esta ansiedad hará que además de sentirte angustiado, pueda desestabilizar tu estado de ánimo y manifestarla de diversas formas como sintiéndote enfadado, confundido, desesperanzado, irritable o triste, lo cual puede, afectar a tu capacidad de concentración y de toma de decisiones. 

Los síntomas físicos de la ansiedad anticipatoria incluyen: 

-. Tensión muscular. 
-. Dolores de cabeza. 
-. Sensación de ahogo. 
-. Voz temblorosa. 
-. Mareos. 
-. Problemas gástricos. 
-. Alteraciones en los patrones de sueño. 
-. Fatiga. 

¿Qué puedo hacer?

Algunas de las formas de vida y actividades que podemos realizar para disminuir nuestra ansiedad anticipatoria son las siguientes:

1. Mantener unos hábitos de sueño y de alimentación adecuados y saludables. Una vida desordenada entraña un sobreesfuerzo que ejerce un papel estresante en el resultado global de una ansiedad excesiva.

2.- Planifica tus actividades, no improvises. La organización y astucia a la hora de planificar nuestras actividades es otra herramienta muy interesante que hará que rebajemos nuestras tensiones. Debemos aprender a detectar e intercalar descansos en momentos justos para aliviar el aumento de la ansiedad o cambiar el tipo de tarea a una más suave o relajada, hasta recuperar el control de la situación y poder continuar afrontando el día con energía. 

3.- Práctica alguna técnica de relajación. Los ejercicios de relajación, respiración y yoga, en algunos casos, son tan potentes como algunos fármacos, aunque requieren más esfuerzo. Puede ser una gran inversión aprender estas técnicas por que no sólo te serán útiles en la actualidad, sino que te ayudarán a cuidarte ante los agobios que te depare el futuro.

4.- Mantén una vida social activa y entretenida. Aumentar la vida social, relacionarte, participar en las charlas, reuniones informales y cultivar la amistad, son ideas positivas y reforzantes por sí mismas y no deben dejarse de lado pensando que la "soledad"'' y el aislamiento nos tranquilizarán más.

¿Has tenido alguna vez ansiedad anticipatoria? ¿Cómo te has sentido?

Nos vemos el próximo día!!