miércoles, 27 de noviembre de 2013

Terapia de pareja

Cuando los problemas de pareja provocan un estancamiento en la relación, pero todavía existe amor que te lleva a querer quemar los últimos cartuchos de la relación, la terapia de pareja os brinda una segunda oportunidad de recuperar la armonía en el hogar, superando las dificultades y reconstruyendo los cimientos de la relación.

Las estadísticas dicen que los casados viven más y mejor, siempre y cuándo no hayan demasiados conflictos de por medio. Los problemas de pareja son pueden ser desencadenantes de numerosas enfermedades mentales (depresión, trastorno bipolar, alcoholismo, violencia...) y físicas (corazón, enfermedades inmunológicas, ansiedad...). Por otro lado, están los hijos, ellos son la otra parte damnificada en una situación de estrés familiar (problemas de conducta, depresión, aprendizajes agresivos…). Por ello, en estos casos, cuanto antes se busque una solución, mejor para todos.

Problemas de pareja

Hoy en día los problemas de pareja llenan las consultas de los psicólogos de forma directa o indirecta. No es un dato extraño si tenemos en cuenta que en España, cada cuatro nuevos matrimonio, tres terminan en divorcio.

Los problemas de pareja no solo dañan la calidad de la relación sino que donde más se resiente es en la estabilidad emocional de cada uno de sus miembros. Frecuentemente estos conflictos los sube a un carrusel de emociones marcado por "altibajos" que al final acaban creando una tensión muy difícil de soportar que finalmente conduce a la separación o divorcio.

¿Qué problemas son los más habituales?

Las situaciones que pueden poner peligro la unión de la pareja son muchas y dispares como situaciones de infidelidad, la rutina excesiva, los problemas para tener hijos, el excesivo trabajo, una situación económica complicada, fallos en la comunicación, etc. Que estos problemas se conviertan en un foco de conflictos dependerá del grado de permisividad y la cohesión de sus miembros

El fallo en la comunicación suele ser uno de los motivos de consulta más frecuente. Enredarse en discusiones infructuosas y destructivas en las que se hace sufrir y se sufre significativamente sin llegar a ninguna solución. Lo contrario también ocurre en muchas ocasiones, parejas que no se hablan ni se comunican y la relación va muriendo. En ambos casos, la vida laboral frenética suele ser uno de los motivos que lo produce.

Otro problema habitual es la dificultad para aceptar al otro tal y como es. La sociedad nos enseña a luchar por nuestros deseos e ideales, y a veces esto se lleva de forma muy radical en la pareja, un poco de aceptación del otro nos puede conducir a una mayor felicidad, dándonos cuenta de sus valores y no solamente del aspecto más negativo que nos gustaría cambiar.

¿Qué puede hacer la terapia psicológica por vosotros?

1.- Ayuda a cambiar el enfoque de la relación. Mediante el proceso terapéutico, el psicólogo anima a ambos miembros de la pareja a ver su relación de una forma más objetiva incluyendo la perspectiva del otro. De esta manera detenemos el “juego de culpabilidad” en el que ambos miembros se han atascado, ya que, este juego lo único que genera son sentimientos de malestar e irritación tensando la cuerda al máximo.

2. Mejorar la comunicación. Muchas parejas tienen dificultades comunicativas, lo que provoca dificultades a la hora de entenderse lo que hace que no sean capaces de llegar a soluciones prácticas sin acabar en discusiones acaloradas. La terapia se centra en promover un diálogo constructivo, donde cada cual sea capaz de expresar sus emociones e ideas respetando siempre al otro. 

Se trata de un verdadero proceso de aprendizaje, donde no solo se aprende a hacer críticas constructivas sino también a escuchar. Como resultado, la pareja logra una intensa compenetración emocional.

3. Potencia las fortalezas de la relación. Todas las parejas tienen puntos en común pero cuando discuten habitualmente tienden a centrarse solo en las desigualdades que presentan. Los psicólogos trabajamos como un mediador que os ayudará a reencontrar esos intereses comunes, y volveréis a descubrir a la otra persona y maximizaréis las fortalezas de vuestra relación. También fomentaremos los comportamientos positivos que le agradan al otro miembro, como las caricias, la atención a los detalles o las muestras de amor.

¿Habéis necesitado alguna vez terapia de pareja? ¿Cuál fue vuestra experiencia?

Hasta el próximo día, gracias por seguirme!!

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Adicción afectiva

Aunque la psicología ha avanzado mucho en el tema de las adicciones a las sustancias, juego y trastornos de alimentarios, el tema de la ADICCION AFECTIVA no está avanzando tanto. Sin embargo, un gran porcentaje de pacientes acuden a consulta por problemas relacionados con una dependencia afectiva extrema que les impide establecer relaciones amorosas adecuadas.

La adicción al amor es un trastorno emocional y conductual, en el cual el la persona deposita en su pareja una excesiva carga amorosa y dependencia, por todo esto, la relación se convierte en una fuente de angustia, frustración y dolor, en lugar de bienestar. Uno de los rasgos distintivos es la incapacidad que tiene la pareja en alternar los roles de amante y amado, ya que existe mucho control y demanda por parte de la persona dependiente.

En la adicción afectiva -trastorno veinte veces más habitual en mujeres- existe una dependencia emocional muy intensa hacia la persona amada hasta el punto en que sólo pensar en la separación produce un terrible cuadro de angustia y síndrome de abstinencia, similar al experimentado al dejar cualquier droga o comportamiento compulsivo. El objeto de adicción no es una cosa o substancia sino una persona.


Adictas/os al "amor"

Una de las personas qué más sabe de esto es el psicólogo y autor de numerosos libros Walter Riso. Él en su libro "Amar o depender" nos muestra cuál era la sintomatología de una de sus pacientes cuya vida giraba en torno a una persona al igual que gira la de un adicto a la sustancia. 


"Mi paciente era una adicta a la relación, o si se quiere, una adicta afectiva. Mostraba la misma sintomatología de un trastorno por consumo de sustancias donde, en este caso, la dependencia no estaba relacionada con la droga sino con la seguridad de tener a alguien, así fuera una compañía espantosa. El diagnóstico de adicción se fundamentaba en los siguientes puntos: (a) pese al mal trato, la dependencia había aumentado con los meses y los años; (b) la ausencia de su novio, o no poder tener contacto con él, producía un completo síndrome de abstinencia que, para colmo, no era solucionable con ninguna otra droga; (c) existía en ella un deseo persistente de dejarlo, pero sus intentos eran infructuosos y poco contundentes; (d) invertía una gran cantidad de tiempo y esfuerzo para poder estar con él, a cualquier precio y por encima de todo; (e) había una clara reducción y alteración de su normal desarrollo social, laboral y recreativo, debido a la relación; y (f) seguía alimentando el vínculo a pesar de tener conciencia de las graves repercusiones psicológicas para su salud. Un caso de “amor dependencia”, sin demasiado amor".

¿Qué puedo hacer?


Walter Riso prefiere hablar de distintos apegos para diferenciar los tipos de dependencia afectiva que hay. Distingue cinco apegos: 
- Apego a la seguridad, alimentado por el miedo a la desprotección
- Apego a la estabilidad, sustentado por el miedo al abandono 
- Apego a las manifestaciones de afecto, causado por la baja autoestima
- Apego al reconocimiento, por el temor al desprecio
- Apego al placer de toda buena relación, que Riso considera en este caso positivo, una dependencia necesaria de toda relación y que más adelante tratamos. 

En el resto de los casos se trata de miedos que distorsionan el bienestar.

Otro factor que influye en la adicción afectiva es la inmadurez emocional. Encontramos tres manifestaciones más importantes de la inmadurez emocional relacionadas con el apego afectivo y con las adicciones en general:

- La baja tolerancia a la frustración.
- Los bajos umbrales para el sufrimiento
- La ilusión de permanencia.


La vulnerabilidad al daño y el apego a la seguridad /protección, el miedo a la pérdida y al abandono, la baja autoestima y el apego a las manifestaciones de afecto y los problemas de autoconcepto son aspectos que hacen vivir el amor de forma insegura, produciendo heridas que requieren cicatrizar. Un tratamiento psicológico puede ayudarte a aprender a quererte más, a dejar de lado tus miedos y a cambiar esos pensamientos que te atormentan y no te permiten ser feliz. 

Os recomiendo el libro Amar o Depender de Walter Riso os garantizo que vais a aprender mucho de él.



Por qué... ¿amar de esta manera es realmente AMOR?

martes, 12 de noviembre de 2013

¿Por qué tienes que ir al psicólogo?

Saber cuándo necesitamos o no un psicólogo no es en ocasiones una decisión fácil de tomar y decidir a cuál ir de la gran cantidad de profesionales que existen lo complica si cabe un poco más. Ir al psicólogo en un momento dado de nuestras vidas, no es malo, todo lo contrario, ya que nos puede ayudar a entender y ordenar nuestras emociones, y seguir viviendo, no sobreviendo, pero por supuesto cada persona decide si quiere ir o no.

No existe una norma clara frente a cuando es el momento de acudir al psicólogo para buscar apoyo y ayuda, ya que un problema puede afectar de distinta manera a cada persona, por tanto es algo muy subjetivo. De hecho muchas veces el problema no es algo que nos hace sentir miedo o inseguridad, sino el pensar que no tenemos las herramientas suficientes para enfrentarnos al problema.

Debemos acudir al psicólogo cuando detectamos que uno o varios problemas bloquean nuestra vida llenándola de sensaciones desagradables e impidiéndonos disfrutar de los aspectos positivos o placenteros que nos brinda. Por creernos y sentirnos autosuficientes, podemos pensar que somos capaces de "salir de ésta", y que lo que necesitamos es, simplemente, serenarnos y darle tiempo al tiempo, pero con esta filosofía es posible que suframos más tiempo del necesario.

Los 10 Síntomas por los que necesitas ir al psicólogo

Alrededor de el 95% de las veces sufrimos de forma inútil, por lo tanto si presentas alguno de estos síntomas lo mejor es que busques ayuda.

1. Sientes que no tienes control sobre tu vida diaria (acontecimientos del día a día).

2. Empiezas a somatizar (Sientes ciertos dolores o síntomas físicos sin razón aparente) o a tienes ataques de ansiedad (presión en el pecho, taquicardía, hiperventilación o respiración superficial y acelerada, sudores...).

3. Tienes descontrol emocional (Llanto, rabia, angustia, tristeza, apatía, sentimientos de impotencia, desesperanza...).

4. Te encuentra en una situación límite, que no sabes resolver o no tienes fuerza para afrontarla (Por ejemplo: Problemas graves de pareja, hijos, trabajo, etc).

5. Notas que tu parte emocional te arrastra y no eres capaz de analizar las cosas de manera objetiva y clara.

6. Te encuentras lleno de pensamientos negativos muy catastróficos, obsesivos y extremos que te impiden vivir la vida con normalidad.

7. Deseas que la vida se acabe y sientes que no tiene sentido tu función en este mundo.

8. Sientes una agresividad muy intensa y eres incapaz de controlarla, y sabes que puede desencadenarte situaciones límite.

9. Piensas que todo el mundo está en tu contra.

10. Tienes grandes dificultades para descansar, dormir, desconectar de situaciones, y no puedes vivir la vida con normalidad.

Toma de decisiones


Si finalmente decides acudir a terapia presencial u online, recuerda que nuestra ética profesional nos obliga a mantener el anonimato y el secreto profesional de todas las conversaciones que podamos mantener. Toda la información recibida, por tanto, se tratará respetando tu total intimidad y privacidad.

No olvides que durante la consulta, cuanto mejor me describas el problema que te genera malestar, que personas y circunstancias que lo desencadenan y que posibles antecedentes personales o familiares pueden estar influyendo, más preciso será el diagnóstico y la terapia que llevaremos a cabo.

Acudir al psicólogo para intentar solucionar un problema no significa que ya siempre debas acudir a terapia, ni que estés "loco", estos son dos tabúes muy implantados que carecen de fundamento.

Si estás pensando acudir a un psicólogo no lo pienses más y pregúntame sin compromiso y recuerda que la primera sesión es gratuita! Obtén más información de mi y de mis servicios en mi página web.

Hasta el próximo día!

martes, 5 de noviembre de 2013

Coaching y desarrollo personal

El Coaching es un buen recurso para las personas que deseamos obtener mejores resultados en algún aspecto de nuestra vida. Es por tanto una estupenda herramienta en procesos de cambio.

A diferencia de lo que mucha gente cree, el Coaching no es la herramienta más adecuada para solucionar problemas. Hay a nuestra disposición mejores disciplinas como el Counseling, o la terapia psicológica, que pueden resultar mucho más eficaces para este cometido.

Es una disciplina que nos ayuda y nos enseña a pensar diferente, a mejorar las comunicaciones que mantenemos y a profundizar en nosotros mismos.

Podemos decir que el coaching es el arte de trabajar con los demás para que ellos tengan resultados inmejorables y que mejoren su actitud y conducta. Es una actividad que genera nuevas posibilidades para la acción y permite resultados extraordinarios en el día a día.

Si en un momento de nuestra vida nos encontramos “atascados” en una situación y no acertamos en ver la salida, el Coaching puede ayudarnos a desbloquearnos y a seguir avanzando. Además, se puede realizar mediante contacto directo, por teléfono y/o por e-mail.

¿A qué nos ayuda el Coaching?

El Coaching nos permite identificar las opciones que tenemos, los riesgos potenciales, aquellos recursos disponibles y que conductas concretas podemos llevar a cabo para conseguirlo.

Sin embargo, no todos podemos obtener beneficios de un proceso de Coaching. Es preciso que cumplamos al menos estos 5 requisitos para sacar el máximo partido a este recurso:

- Actitud abierta, receptiva y curiosa frente al Coaching.  Si no crees y estás convencido de que no te va a ayudar, es muy improbable que el coaching pueda ayudarte.

- Honestidad. Tu coach no puede ayudarte si no compartes con él de forma libre y sincera todo lo necesario para llevar a cabo el proceso de Coaching.

- Responsabilidad.  El Coaching te ayuda pero los resultados los tienes que conseguir tú. Tienes que comprometerte a llevar a cabo las conductas que tú mismo has decidido hacer y mantener esos compromisos.
- Independencia.  No dependas de tu coach para alcanzar tus metas. Tú eres el único responsable de tus metas, de tus actos y de tus resultados. 

- Esfuerzo. El proceso de Coaching es muy serio. Las sesiones son sólo una pequeña parte del proceso y el resto del tiempo estarás sólo en tu día a día, sin la ayuda de tu coach. Necesitas dedicación para alcanzar los resultados esperados.

Los beneficios se harán visibles y tangibles cuando profundices en tus situaciones personales, mejores tus relaciones, descubras talentos que tenías escondidos, arranques con nuevas metas apasionantes, te liberes de cosas y lazos que te atan y te impiden progresar tanto en tu vida personal como profesional.

¿Cómo se trabaja?

El Coach trabaja pasando por los distintos temas rápidamente, avanzando, y sin profundizar en ellos.

En la terapia psicológica se analiza el ¿por qué? de las cosas, en las sesiones de coaching se trabaja en el ¿Por qué no?. Incluso en el ¿Para qué? de lo que quieres conseguir.

Se trabaja hacia el futuro que quieres diseñar, cambiando el presente. Por el contrario, en la terapia psicológica se suele empezar por el pasado.

La terapia psicológica se centra en lo que está mal mientras que el Coach se enfoca en lo que se puede mejorar y potenciar.

El Coaching focaliza en lo que quieres y es posible para tí, no se centra en lo que te pasó en el pasado.

Deseo de crecimiento personal

El deseo de crecimiento personal suele surgir, generalmente, del dolor emocional, la insatisfacción o el malestar psicológico, que empujan a una persona a mirar en el interior de sí misma para intentar buscar soluciones, superar problemas y superarse a sí misma.

Si deseas potenciarte como persona y crecer interiormente un curso de coaching puede venirte muy bien. Si estás interesado en reforzar tus cualidades, conocer tus puntos débiles y fuertes, conocer y desarrollar tus fortalezas, tratar de pulir tus defectos y tener claro qué es lo más importante para ti, pregúntame sin compromiso y te daré información sobre el curso de Coaching y desarrollo personal que imparto en la modalidad online.

Os dejo con este vídeo que te ayudará a entender mejor esta disciplina y sus beneficios:


¿Crees que el Coaching puede ayudarte? 

Hasta el próximo día!!