lunes, 16 de julio de 2018

Toda la verdad sobre los diferentes tipos de hambre

¿Quién no ha sentido ganas de comer la hamburguesa con patatas fritas cuando ve el anuncio en la televisión? ¿O no puedes evitar comerte unas palomitas cuando entras en el cine? ¿Y entrar en la pastelería a por un croissant cuando percibe el olor del hojaldre recién hecho? 

Si la respuesta a alguna de esas preguntas es SÍ, yo me pregunto si crees que este tipo de conductas, ¿responden al hambre como una necesidad básica o más bien a comer por capricho? ¿Sabrías contar cuántas veces a lo largo del día tienes pensamientos centrados en la comida o en alimentos? 

Aunque pueda parecer obvio, en muchas ocasiones comes sin pensar, como un acto reflejo y sin tomar conciencia del momento en el que te encuentras. Para evitar este comportamiento y sus consecuencias, a continuación vamos a conocer los 7 tipos de hambre que existen para que seas más consciente de cuál de ellos aparece en cada momento de tu vida. 

Hace algunas semanas hablamos de la ansiedad por la comida y hoy vamos a aprender a reconocer los tipos de hambre que nada más y nada menos hay 7 ¿Qué no lo sabías? Pues vamos a descubrirlos...

Los 7 tipos de hambre

Los 7 tipos de hambre, también ha sido un descubrimiento para mi. Hace algunas semanas lo descubrí en el libro 'Mindful Eating: A guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food' ('Comer Consciente: Una guía para redescubrir una relación sana y alegre con los alimentos') de Jan Chozen Bays, pediatra de Harvard. 

En este libro, la autora, identifica siete tipos de hambre, una clasificación que ayuda a esclarecer los distintos comportamientos alimentarios con los que nos podemos sentir identificados, de manera habitual o en momentos concretos de nuestras vivencias. Dado que nuestra forma de relacionarnos con la comida afecta a nuestra salud de manera significativa, te va a resultar muy interesante reconocer y reflexionar sobre el tipo de comportamientos alimentarios que te caracterizan porqué ser consciente de cada uno de ellos, te ayudará a evitar comer en exceso. 




Comer por los ojos

Este tipo de hambre es el que nos hace comer, a pesar de estar llenos, es el hambre que aparece al ver una foto de un postre o de una jugosa hamburguesa; o beber un refresco al ver el anuncio de una bebida bien fresquita.

Hay que reconocer el trabajazo que hacen los publicistas, esos que "maquillan"  los alimentos para que luzcan lustrosos en los carteles, paneles, anuncios de televisión o menús de restaurantes para hacerlos más apetitosos, y así, acentuar su color natural o conseguir los colores más vivos y apetecibles. 

El objetivo perseguido es que los "potenciales consumidores" deseemos comer ese alimento al experimentar "solo con verlo" la gustosa sensación de "crujiente" al ver la foto de las patatas fritas; sentir cómo el chocolate se "derrite" en la boca y reconocer como "fresquísimas" las hojas de lechuga y las rodajas de tomate de la hamburguesa de la foto. 

Según señala Bays, son muchas las investigaciones que han demostrado que "la vista es muy potente a la hora de influir en el comportamiento alimentario e incluso puede anular todas las demás señales de saciedad". ¿Hasta qué punto nos influye este aspecto a la hora de desear comer un determinado alimento?.


Hambre de olfato

Otro tipo de hambre al que estamos expuestos habitualmente es al hambre de olfato. Es aquel que experimentamos al entrar en las salas de cine al percibir el olor a palomitas, o el olor a pan recién hecho al entrar en una panadería o el del café calentito. 

Antes de lanzarnos de manera impulsiva (y sin pensar) a comer estos alimentos tan atractivos, les importante que tomemos conciencia de la situación. Tenemos que pararnos antes y pensar si de verdad tenemos hambre, cuántas horas han pasado desde la última comida, y cuánto queda para la siguiente.

La Dra. Bays, además, sugiere hacer un ejercicio de toma de conciencia, y tratar de responder a las siguientes cuestiones: 

  • ¿Cuántos olores puede detectar al margen del que desprenden los alimentos que han despertado su interés? 
  • ¿Cómo cambia el sabor del alimento a medida que inhala y exhala? 
  • ¿Cuánto tiempo persiste el sabor después de tragar? 


Hambre de boca

La experta en comportamiento alimentario lo describe como "el tipo de hambre que experimentan quienes tienen la 'necesidad' de probar constantemente nuevos sabores y texturas". 

Una forma de advertir estas sensaciones es prepararse un plato compuesto por alimentos de diferentes texturas: zanahorias crudas y frías, patatas calientes y cremosas, palomitas de maíz, colines de pan..., masticar cada bocado entre 15 y 20 veces, y centrar la atención en las sensaciones de la boca y en los movimientos de la lengua. 

También resulta curioso experimentar la textura y el sabor de alimentos menos comunes, como distintas frutas exóticas (el maracuyá, los lichis o los nísperos, entre otros) según se prueben todavía verdes o en su punto óptimo de consumo. 

En otras circunstancias de pérdida de salud, se experimenta justo lo contrario, la pérdida del gusto por los alimentos. Esforzarse en la presentación de los platos, en los olores y en las texturas es fundamental para que la persona enferma recupere el apetito y la salud

Hambre de estómago

"Tengo ataques de hambre" es una frase que refleja este tipo de apetito, que conduce a comer más y de una manera desmedida. En estos casos, es importante dar pautas y enseñar técnicas de control de la ingesta para distinguir y no confundir la sensación de ansiedad con el hambre. 

¿Tengo realmente hambre o en realidad es apetencia por algún sabor o por algún alimento en concreto? ¿Me entran ganas de comer siempre a la misma hora? Si por el contrario, el "estómago" pide algún alimento concreto, la doctora sugiere observarse a uno mismo y reconocer las sensaciones que le invaden en cada momento. ¿Tensión? ¿Nerviosismo? ¿Inquietud? ¿Fatiga mental? ¿Alegría? ¿Euforia? Es posible que el cuerpo no esté necesitado tanto de comida, pero sí de descanso. Unos ejercicios de estiramientos, unas respiraciones profundas, salir a la calle unos minutos a respirar aire fresco pueden ayudar a identificar el origen del apetito. Saborear un té o comer pausadamente una fruta o unas tortitas de cereales son algunas propuestas sanas; mucho más ligeras (y digestivas) que caer en la tentación de comer la galleta de chocolate, el bombón, las patatas fritas o los frutos secos. 




Hambre celular

Responde a uno de los instintos más primarios: cuestión de supervivencia. Por ejemplo, está estudiado que la preferencia por el sabor dulce es innata, determinada por una predisposición genética a sobrevivir, al mantenimiento de la especie. La especialista explica este tipo de hambre como la necesidad orgánica de ciertos nutrientes que se ve referida como la querencia por comer alimentos muy concretos: chocolate, zanahorias, almendras (y no otros frutos secos), queso, sardinas enlatadas... 

También advierte que "el cuerpo lo pide para funcionar de manera óptima, aunque la mayoría de nosotros hemos perdido la capacidad de oír lo que nos está pidiendo", ya que popularmente estos comportamientos se identifican como "antojos"

Mind hunger o hambre de mente o de pensamientos

Pensamientos como "tengo que comer menos azúcar", "debo cocinar con menos grasa", "desayuno el doble porque tal vez no tenga tiempo de almorzar", o "después de este día tan estresante, me merezco un bollo de chocolate" son algunos ejemplos de este tipo de "hambre". Pero también lo son aquellas maneras en el comer condicionadas por los resultados de los últimos estudios científicos (alabanza o exaltación de ciertos alimentos a los que se asocian propiedades muy saludables), aunque no tenga el consenso de la comunidad científica o sea producto del marketing alimentario del momento. 

La doctora Bays traslada una reflexión muy interesante, que es que "cuando comemos en base a los pensamientos, nuestra alimentación se basa por lo general en la preocupación", lo cual nos puede conducir a comer demasiado sin justificación, o todo lo contrario, a dietas estrictas sin fundamento dietético ni médico, a una alimentación muy limitada y monótona que no se puede sostener en el tiempo porque comprometería la propia salud física y el equilibrio mental. El poder de la mente es inmenso, y es el responsable en gran medida de nuestro comportamiento alimentario. 

Hambre del corazón

Es el tipo de hambre que se siente ante un vacío sentimental que conduce a buscar el alimento o la comida como modo de compensar o llenar ese vacío, que evoque los momentos felices vividos y, de una manera indirecta, al comerlo, uno se siente bien, reconfortado. 

Según Bays, las relaciones "más desequilibradas con los alimentos son causadas por no atender a los sentimientos". 

En esta línea, el psicólogo clínico Esteban Cañamares, especialista en temas de comportamiento alimentario, cuenta en su libro '¿Por qué no puedo adelgazar?' lo importante de recordar que "comer es un placer, y como tal puede exagerarse para compensar insatisfacciones en otras áreas de la vida". De ahí la importancia de llenar los corazones de distintas maneras, tal y como plantean los especialistas: atender a los amigos, llamar a un ser querido, cuidar el jardín, hacer un regalo, escuchar música, dar un paseo, disfrutar de la naturaleza, agradecer lo que se tiene...

Espero que os haya gustado este último artículo. Contar vuestras experiencias sobre cada tipo de hambre que habéis ido experimentando en vuestra vida.

Un saludo y hasta la próxima semana!!!!

lunes, 9 de julio de 2018

Cómo saber si debes seguir con tu relación de pareja

Todos hemos tenido alguna vez dudas en el amor. Mantener una relación de pareja requiere sensibilidad, atención y, en ocasiones, una buena dosis de paciencia. Por ello, no es extraño que nos preguntemos de vez en cuando si realmente merece la pena continuar con nuestra actual pareja, sobre todo si ya llevamos un tiempo con ella y se ha disipado parte de la “magia” del principio.

Sin embargo, a pesar de que se trate de algo tan común, muchos de nosotros no estamos preparados para sentir estas dudas en el amor y lo solemos pasar muy mal. ¿Significa esto que no es la persona adecuada para mí? ¿Deberíamos romper, a pesar de que hasta ahora todo ha ido bien?





¿Cuáles suelen ser las principales razones de una ruptura?

Según datos de un estudio realizado por eDarling entre sus clientes, el amor no tiene fecha de caducidad para el 64% de los consultados, así, el 90% considera que aún puede conocer al amor de su vida. Pero, a pesar de este optimismo, los hombres prefieren mantener una relación sin amor, especialmente por comodidad y rutina (38%), por miedo a estar solos (31%), por los hijos (15%) y por cuestiones económicas (11%).

Casi la mitad de los usuarios asegura que entre un 50-80% de las parejas existentes actualmente mantienen una relación sin amor y 5 de cada 10 considera que alguno de sus ex ha sido el amor de su vida.


¿Es normal tener dudas con la pareja?


¡Sí! ¿Por qué no? Piensa que la duda es consustancial a cualquier tipo de relación. Si no la afrontamos sino que la evadimos, huimos de ella, lo único que conseguimos es retrasar el momento en que debamos poner una solución a su causa.

De hecho, como psicóloga nunca me canso de repetir durante las terapias de pareja que no hay nada que no pueda intentar solucionar una buena y calmada conversación. Una charla que se tome su tiempo, sin reloj, sin prisas, que permita a tu pareja saber lo que piensas y que te permita a ti saber cómo esta él/ella. Y, a partir de allí, saber si os podéis adaptar a la nueva situación o realmente la situación no tiene arreglo posible.

Las dudas en el amor más comunes se producen en las siguientes situaciones: 

.- En respuesta a un cambio (externo o interno). 

.- Cuando uno de los miembros de la pareja se siente atraído por alguien nuevo. 





¿Sigo en la relación o la dejo?

Dado que las rupturas son siempre algo doloroso y que no vamos a olvidar, conviene llevarlas a cabo de la forma más madura y tranquila posible.

Antes de nada, piensa en cómo será esa relación si continúa dentro de un año o de cinco años, quizás esa perspectiva te proporcione una idea de lo que quieres hacer, de lo que te hace sentir bien o mal. Es necesario ser muy realistas y no engañarnos a nosotros mismos, puesto que eso puede perjudicarnos a nosotros y a la otra persona.

Estas preguntas podrían ayudarte a decidirlo:


- ¿Te apetece volver a casa después del trabajo como antes?


Si estas notando que cada vez llegas más tarde a casa con la excusa de que tienes trabajo y te quedas haciendo tiempo extra, vas al gym más a menudo o aumentas en exceso tus hobbies, parece que te apetece más salir con amigos y llegar más tarde a casa, es posible que algo no vaya bien. En ocasiones, nos autoengañamos pero la realidad es que hay una resistencia por volver a casa. 


- ¿La relación te suma o te resta?


Si nos paramos a pensar si la relación que tenemos es la que queremos, lograremos tener una perspectiva clara de lo que realmente deseamos. Es importante ser muy realistas con nuestra relación, como decíamos antes, no excusar determinadas situaciones o actitudes que no nos gustan.

Si queremos otra cosa, si deseamos tener otro tipo de relación, simplemente quizás no estamos con la persona adecuada.


- ¿Emocionalmente sientes lo mismo que antes o ahora es más parecido al cariño?

Hemos notado que no sentimos lo mismo por esa persona, ya no la echamos de menos ni queremos compartir cosas que antes sí queríamos. También entonces es mejor dejar las cosas claras y, sobre todo, ser sincero con la otra persona, a lo mejor nuestra pareja sí está enamorada de nosotros y estirar la relación porque sí es dañar a la otra persona.


- ¿Falla la comunicación?

Si esa mala comunicación persiste a lo largo del tiempo, si persisten las discusiones, si una parte de la pareja no se siente escuchada o se siente inferior al otro,...puede que no estemos con la persona adecuada.


- ¿La vida sexual es inexistente?

Si el sexo falta, algo importante falla en la relación. Cuando miras a tu pareja más como un compañero de piso que como un amante o notas que ésta ya no te mira con el deseo que te miraba antes, ahí está más que claro: la relación no va bien, de hecho, no va nada bien. Sin embargo, cuando hablamos de sexualidad no sólo nos estamos refiriendo al momento cama sino que también hablamos de complicidad, de miradas, de cariño, de detalles.




- ¿Ya no te apetece hacer planes con esa persona como antes?

Cuando uno de los dos quiere dar un paso adelante en la relación y la otra persona no, la continuidad de la relación está en peligro. Por ejemplo, cuando uno de los dos quiere irse a vivir con el otro, casarse, tener hijos etc.


Y tú, ¿tienes dudas en tu relación? Cuéntanos como te sientes y comparte tu situación actual.

Hasta la próxima semana!!!


lunes, 2 de julio de 2018

Toda la verdad sobre cómo es una persona narcisista

¿Conoces a alguien que parece que está enamorado de sí mismo? ¿Hay en tu entorno alguien que le encanta hablar de él/ella y de todo lo que hace bien? ¿Te has relacionado con alguien que esté "encantado de conocerse"? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí puedes estar delante de una persona narcisista.

Todas las personas somos distintas y tenemos algunos rasgos en común con los trastornos de personalidad pero en menor intensidad. Por ello, un cierto grado de narcisismo o llamado de otra manera, amor propio, es normal. El problema surge cuando esta forma de ser es extrema y supone el origen y desarrollo de un trastorno.

Las personas narcisistas no suelen frecuentar las consultas de los profesionales de la psicología y la salud mental, pero es bastante común que algunos pacientes refieran problemas a raíz de la convivencia con personas de perfil narcisista. Asimismo, existen personas con trastorno narcisista de la personalidad en muchos ámbitos, y por supuesto también en la vida pública o en los medios de comunicación.





¿Cómo es una persona narcisista?


Las personas que padecen el Trastorno Narcisista de la Personalidad suelen mostrarse como individuos con una fuerte autoestima. Esta alta confianza en sí mismos no les convierte en mejores personas, puesto que en el ámbito de las relaciones interpersonales, tienen carencias importantes.

Según el DSM-V, se caracteriza por un patrón dominante de grandeza (en la fantasía o en el comportamiento), necesidad de admiración y falta de empatía, que comienza al principio de la edad adulta en distintos contextos y se manifiesta por 5 o más de los hechos siguientes:


  • Tiene sentimientos de grandeza y prepotencia (e.g. exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos).
  • Está absorto en fantasías de éxito , poder, brillantez, belleza o amor ilimitado.
  • Cree que es “especial” y único y que sólo pueden comprenderle o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) especiales o de alto status.
  • Tiene una necesidad excesiva de admiración.
  • Muestra un sentimiento de privilegio (es decir, expectativas no razonables de tratamiento especialmente favorable o de cumplimiento automático de sus expectativas).
  • Explota las relaciones interpersonales (es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines).
  • Carece de empatía, no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Con frecuencia envidia a los demás o cree que los éstos sienten envidia de él.
  • Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

¿Qué hace una persona narcisista?


Una persona narcisista padece una enorme dificultad para identificarse con otras personas, hecho que a la larga les genera un sentimiento de aislamiento y soledad.

Posee una baja tolerancia a la frustración o cualquier situación que no se ajuste exactamente a sus expectativas.


Tiene dificultad para sentir ciertas emociones como tristeza, necesidad afectiva y vulnerabilidad.




Evalúa las situaciones y las personas en términos muy polarizados del tipo todo-nada.

Posee una escasa conciencia de sus sentimientos íntimos y necesidades profundas que le evita enfrentarse a una crisis de identidad.

Si algo caracteriza a los narcisistas es su intento de dar una imagen perfecta de sí mismos.

Quieren ser lo mejor en todo. Los narcisistas no son personas humildes y suelen tener metas muy elevadas, pues les gusta destacar y, como he dicho en el punto anterior, también mostrar una imagen de superioridad. Van al mejor doctor, al mejor peluquero, a los mejores restaurante...

No aceptan críticas. A nadie le gusta recibir críticas, pero, en ocasiones, éstas pueden ser constructivas y útiles para quien las recibe. Pero los narcisistas suelen ponerse a la defensiva cuando reciben críticas, e incluso pueden mostrar una actitud agresiva. 

Creen que lo saben todo y pueden ser intransigentes. Los narcisistas son personas que pueden llegar a ser intransigentes y que tienen la necesidad de mostrar que lo saben todo y de que siempre tienen razón. 

Perciben el narcisismo como algo positivo. Aunque gran parte de la población considera que el narcisismo no es para nada bueno, los narcisistas perciben este rasgo de personalidad como algo positivo.

Creen que el mundo gira en torno a ellos. no están preocupados con los sentimientos de los demás, pues su atención está puesta en ellos mismos.

¿Conoces a alguna persona que se comporta de esta manera? Me gustaría saber qué opinas de las personas narcisistas.

Hasta la próxima semana!!!

lunes, 25 de junio de 2018

10 trucos para vencer la ansiedad por comer

¿Te ha pasado alguna vez que te has prohibido los dulces y te apetece comerlos más? ¿Te ha pasado que te quitas el pan y deseas comerte ese bocadillo que llevabas años sin comer? Si esto te resulta familiar, tranquilo/a es más habitual de lo que crees. 

Tener hambre es algo normal y forma parte de los procesos naturales del ser humano. Sin embargo, existe el hambre generado por la ansiedad y, si no sabemos controlarlo, nos puede traer problemas de salud. Esta vez, te daremos algunos consejos para evitar esta ansiedad.

El hambre por ansiedad es más bien un hambre “psicológico” debido a situaciones como el estrés, preocupaciones personales, laborales o, en ocasiones, al simple aburrimiento.

Hace algunas semanas hablábamos sobre la ansiedad por comer compulsivamente y en ese artículo comentábamos que es una conducta que afecta a muchas personas y que aparece debido a un déficit en habilidades para gestionar la ansiedad de otra manera más saludable. 





¿Por qué puede aparecer la ansiedad por comer?


La “necesidad imperiosa" por comer y/o comer de manera excesiva (atracones) puede deberse a tres causas principales:

1.- Alimentación insuficiente o inadecuada.

2.- Pasarte muchas horas sin comer.

3.- Encontrarte con un estado de ansiedad o estrés.

4.- No saber gestionar bien otras emociones que te están afectando.

5.- Querer evitar un malestar y cubrir esa carencia con la comida. 

Tu situación puede deberse a una de ellas o puede ser la combinación de las varias.

10 trucos para vencer la ansiedad por la comida


1.- Busca ayuda profesional. Una vez determinado que las sensaciones de hambre no son físicas sino emocionales, y que la ansiedad es la gran culpable de que no nos podamos resistir a asaltar la nevera de manera compulsiva, es recomendable solicitar la ayuda de un profesional en psicología que nos ayude a manejar y disminuir los síntomas ansiosos y, por lo tanto, la necesidad de comer.


2.- Práctica mindfulness. La práctica de mindfulness de manera continuada, va a ayudarte a ser más consciente de como te encuentras en cada momento y de los pensamientos que estás teniendo por lo que esto hará que te des cuenta antes de qué esa situación si sigues sin manejarla de manera más saludable acabará haciéndote perder el control y atracarás la nevera. 




3.- Haz ejercicio. Es imprescindible mantener la mente ocupada. Salir a hacer ejercicio es, aparte de la opción más sana, una de las opciones que más conseguirá que liberes ese estrés y, aunque durante el ejercicio, pienses en tus problemas, una vez llegues a casa te sentirás más libre y realizada.


4.- Evita tener en casa comida fácil de comer. Cuando aparece el impulso irrefrenable de comer es muy difícil controlarlo y si tienes comida "basura" ya preparada lista para comer se convierte en una misión imposible que no caigas en sus redes. Evita tener papás, helados, galletas, fuet, etc, es decir, alimentos que puedas comer de manera rápida, sin cocinar y muy calóricos. 

5.- Bebe agua. Te levantas de la silla, vas a la nevera, la abres y, efectivamente, ves eso que andabas buscando, chocolate. Lo que tendría que hacer tu cabeza en ese momento es pensar en el arrepentimiento tras haberte comido 4 onzas de chocolate. Para evitar la tentación, desvía mejor tu mirada al agua, bebe tranquilamente dos vasos bien llenos, verás cómo esas ganas de comer se te han quitado por estar llena de líquido.

6.- Práctica el mindful-eating. El mindful eating te ayudará a disfrutar de la comida de manera consciente. Su clave secreta será comer cuando aparece el hambre física y dejar de usar los alimentos como una anestesia emocional.

7.- Prepárate algún snack saludable. Ten a mano en la nevera algún "tupper" con manzana, sandía, melocotón, zanahorías, etc. Si te entran ganas de comer tenerlo tan fácil hará que comas eso y sacies la "necesidad" de comer de manera saludable.


8.- Sal a dar una vuelta. El impulso de comer viene generado por nuestra parte emocional, en este momento no somos capaces de pensar, por lo que necesitamos, darnos un tiempo en el que las emociones bajen y pueda volver a pensar de la manera más racional posible. Bájate en este momento a la calle y da una vuelta, esta conducta hará que te distraigas con los estímulos que irás encontrando y hará que te calmes y puedas volver a casa sin ganas de atracar la nevera. 




9.- Pégate una ducha. Rompe con esa necesidad de comer haciendo algo que requiera tu atención. Pegarte una ducha y si es con agua fresquita mejor, ayudará a cortar el impulso y volverás al punto en el que decidirás tu y no tu parte emocional. 

10.- Bebe un poco de agua con azúcar. Sentir en un momento dado la "necesidad" de comer es debido a sentir determinadas emociones. La falta de dopamina genera conductas impulsivas por lo que darle a nuestro cerebro una pequeña dosis de azúcar le ayudará a calmarse y nos dará una tregua.

Espero que os resulte útil este artículo.

Hasta la próxima semana!!!

lunes, 18 de junio de 2018

Toda la verdad sobre la tanorexia o la obsesión de tener la piel morena

Tener un bronceado bonito cada verano es algo que nos gusta a muchas personas, pero si estar morenos se convierte en una necesidad y en una obsesión estaremos hablando de que padecemos tanorexia.

Las películas de cine, las pasarelas de moda, los anuncios de televisión, las revistas, los carteles publicitarios… Son muchos los estímulos que nos llegan a nuestras retinas en los que nos muestran un supuesto ideal de belleza en el que tanto mujeres como de hombres tenemos que tener la piel morena para que sea bonita, al menos, en nuestra cultura occidental, puesto que en algunas culturas orientales es justamente lo contrario. 

Nuestros intentos constantes para llegar a cumplir los cánones de belleza establecidos han derivado en la aparición de nuevas patologías psicológicas y psiquiátricas. Un ejemplo de esto es la tanorexia.




¿Qué es la tanorexia?

Hasta hace relativamente poco tiempo, teníamos que esperar al verano para presumir de bronceado. Sin embargo, la llegada a nuestras vidas de las cabinas de rayos UVA han traído la desestacionalización para lucir el "codiciado" color tostado en nuestra piel. Este hecho a contribuido a la aparición de la tanorexia, ya que, esta obstinación por tener una piel morena ha llegado hasta tal extremo que, para ciertas personas, se ha convertido en una obsesión y necesidad

La tanorexia es un trastorno que cumple los criterios de una dismorfofobia, que es tener una percepción distorsionada de alguna característica corporal física,  que puede englobarse en el mismo grupo que la anorexia (obsesión por estar delgado hasta límites muy perjudiciales y extremos) o la vigorexia (obsesión por estar fuerte o musculoso). 

La tanorexia consiste en tomar el sol o someterse a sesiones en cabinas de rayos UVA de manera recurrente y de forma compulsiva con el objetivo de estar cada vez más bronceado y en la búsqueda del color "perfecto" dentro de su percepción subjetiva. En la cabeza de una persona que padece tanorexia siempre se rumia la idea de que nunca están lo suficientemente morenos.

Esta búsqueda constante de tomar el sol genera adicción debido a que la exposición al sol provoca la secreción de endorfinas (neurotransmisores que se generan en el sistema central) que producen una sensación de bienestar y placer. Otras actividades, como el sexo, hacer deporte, la comida, el consumo de drogas, etc, también promueven la estimulación de estas sustancias, por lo que las endorfinas están muy relacionadas con qué una persona se "enganche" a estas sensaciones tan placenteras


¿Qué lo causa?

Con este tema, ha habido casos mediáticos que nos han hecho ver la gravedad de la situación y cómo la persona puede ser dependiente de esta conducta. Uno de los casos más conocidos fue el de Patricia Krentcil (Conocida como tanning mom). Esta mujer de Nueva Jersey  en 2012, presentaba una evidente adicción a estar morena y fue acusada de exponer a su hija de cinco años a los peligros de los rayos UVA. Detectaron en el colegio que la niña presentaba quemaduras por todo el cuerpo. Aunque finalmente fue declarada no culpable, el caso reveló detalles como que Patricia acudía a salones de bronceado más de 20 veces al mes.

Esta obsesión patológica e irracional por broncear la piel y exponerse continuamente al sol o a los solariums tiene su origen en la propia percepción que tiene la persona de sí misma. En este sentido, parece que la persona que padece tanorexia presenta los siguientes síntomas:

-- Manifiesta una búsqueda permanente de la aceptación y/o aprobación de los demás.

-- Baja autoestima.

-- Parece no aceptarse a si mismo/a.

-- Puede presentar problemas de ansiedad, depresión o trastorno obsesivo compulsivo.

-- Manifiesta angustia y decepción, o mal humor frente a la imposibilidad de estar todo el tiempo bajo el sol, o realizar sesiones de cama solar, lo que en otras patologías se conoce como síndrome de abstinencia.

-- Pensamientos recurrentes sobre no perder la tonalidad alcanzada mediante el bronceado.

-- Insatisfacción constante y frustración sobre su fototipo (color de piel), ya que siempre piensan que mucho más pálida de lo que en realidad es, lo que se denomina "distorsión de la realidad".

-- Dejar de hacer actividades de su vida diaria, para poder utilizar y esas horas para tomar el sol.




¿Qué consecuencias tiene?

Todos sabemos que un exceso de exposición al sol no es nada recomendable para la salud de nuestra piel, sobre todo, a ciertas horas del día pero es inevitable en verano hacerlo. 

Las consecuencias de la tanorexia o de los baños de sol excesivos y compulsivos pueden ser:

-- Ansiedad y mayor riesgo de depresión.

-- Aumento de la probabilidad de padecer cáncer de piel.

-- Lesiones cutáneas.

-- Mayor riesgo de quemaduras en la piel.

-- Envejecimiento prematuro cutáneo.

-- Aparición precoz de arrugas más profundas.

-- Aumento del riesgo de problemas en la visión.

¿Tiene tratamiento?

El tratamiento de la tanorexia, es decir, de la obsesión constante y persistente por encontrar el color de piel ideal, al igual que sucede con otras dismorfobias, lo más recomendable es recurrir en una primera instancia a un psicólogo cognitivo-conductual para que trabajemos tanto los pensamientos distorsionados como las conductas inadecuadas.

En muchas ocasiones, este tipo de trastorno se encuentra en paralelo con otros problemas como la ansiedad y la depresión, por lo que si en consulta detectamos rasgos de alguno de estos trastornos lo trabajaremos a la par, ya que atajaremos el problema desde la raíz. 

La autoestima es otra área que en muchas ocasiones se encuentra dañada en este trastorno por lo que también la abordaremos fortaleciéndola, obteniendo así mejores resultados, ya que, es una de las claves para la recuperación. 

Además del tratamiento psicológico de enfoque cognitivo-conductual y según el daño causado en la piel, sería conveniente derivar a la persona a un hematólogo para que le paute productos que le regeneren la piel mediante productos cosméticos especializados y farmacológicos que la ayuden a recuperar parte de su hidratación y elasticidad. 

En algunos casos también será necesaria la derivación a un psiquiatra que le paute el tratamiento psicofarmacológico.

¿Conoces a alguien que padezca tanorexia? ¿Has visto alguna persona alguna vez que creas que lo padece?

Hasta el próximo día!

lunes, 11 de junio de 2018

Beneficios de la práctica de mindfulness

Más de 3000 estudios científicos avalan que la práctica de Mindfulness genera gran cantidad de beneficios, por lo que en la actualidad, mindfulness y ciencia van cogidos de la mano.

Hace algunos años, esto no era así, el entrenamiento de la mente para adquirir la atención plena y consciente, es decir, mindfulness, no se consideraba un concepto válido en psicología. 

La atención plena o conciencia plena es el proceso psicológico por el cual prestamos atención a las experiencias internas y externas que se producen en nuestro momento presente, y es una capacidad que puede ser  entrenada y desarrollada a través de la práctica de la meditación u de otro tipo de formación específica.

El término “atención plena” es una traducción del término sati. La popularidad del mindfulness en Occidente vino de la mano del profesor de medicina estadounidense Jon Kabat- Zinn fundador y ex-director del Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society en la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts. Es fundador (1979) y ex director de la Stress Reduction Clinic en la misma universidad.




10 Beneficios que aportara mindfulness a tu vida


1.- Mejora el rendimiento escolar y laboral. Por ejemplo, Investigadores de la Universidad de California de Santa Barbara, hallaron que los estudiantes universitarios que se habían ejercitado en mindfulness mostraron un mayor rendimiento en el razonamiento verbal así como mejoría en su memoria de trabajo. Los investigadores de este estudio concluyeron que "el cultivo de la atención plena es una técnica eficaz y eficiente para mejorar las funciones cognitivas”.

2.- Disminuye el estrés. Según la investigación publicada en 2013 en la revista Health Psychology, la atención plena o mindfulness no sólo está asociada con sentirse menos estresado, sino que también está unida a una reducción de los niveles de  cortisol, la hormona del estrés. 

3.-  Funciona como un “controlador del volumen” cerebral. La práctica de mindfulness ayuda al cerebro a tener un mejor control sobre el procesamiento del dolor y las emociones, mediante el control de los ritmos alfa corticales (que ayudan al cerebro a decidir hacía donde prestar atención), según un estudio en la revista Frontiers in Human Neuroscience.

4.- Nos ayuda a dormir mejor. En la Universidad de Utah realizaron un estudio en el que encontraron que el entrenamiento de la atención plena con mindfulness, no sólo puede ayudar a tener un mejor control de nuestras emociones y estados de ánimo, sino que también nos ayuda a dormir mejor por la noche. 

El estudio concluyó que "Las personas que informaron sobre unos niveles más altos de la atención plena parecen tener un mejor control sobre sus emociones y conductas durante el día. Además, el aumento de mindfulness se asocia con una menor activación en la hora de acostarse , lo que tiene beneficios para la calidad del sueño y la futura capacidad de manejar el estrés".

5.- Ayuda a perder peso de manera eficaz, sana y equilibrada. Una encuesta realizada por psicólogos de la Asociación Americana de Psicología y Consumo, concluyó que el mindfulness puede ser unos de los mejores aliados para perder peso. El entrenamiento en atención plena se consideró un “excelente” o “muy buena” estrategia para la pérdida de peso por siete de cada 10 psicólogos en la encuesta.

6.- Potencia el tratamiento de los trastornos obsesivos compulsivos debido a la neuroplasticidad del cerebro. Según los estudios de Jeffrey M. Schwartz, prestigioso psiquiatra e investigador en el campo de la neuroplasticidad cerebral, el mindfulness muestra significativa efectividad para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo. 




7.- Mejora la capacidad de concentraciónUno de los principales beneficios del mindfulness es que favorece la concentración en una sola cosa. Esta capacidad se generaliza a todo aquello que la persona pueda hacer, ya sean tareas complicadas o sencillas. Una de las conclusiones del estudio de  Hölzel  en 2011 es "La atención plena, nos enseña a mantener las distracciones a raya proporcionando un mayor nivel de concentración en lo que estamos haciendo en ese momento preciso". 

8.- Nos hace mejores personas. Un estudio realizado por investigadores de la Northeastern y Harvard publicado en la revista Psychological Science concluyó que la atención plena o mindfulness no solo ayuda a uno mismo, sino también beneficia a las personas con las que interactuamos al hacernos más compasivos

9.- Mindfulness sigue ayudándonos cuando no lo estamos practicando activamente. Este es el hallazgo de un estudio de la revista Frontiers in Human Neuroscience, lo que demostró que el entrenamiento en mindfulness cambia la respuesta de la región cerebral de la amígdala a los estímulos emocionales, y este efecto se produce incluso cuando la persona no está meditando activamente, es decir, genera cambios estructurales y mantenidos en el cerebro, lo que hace que no haga falta estar practicando mindfulness para sentir los beneficios en el procesamiento emocional de nuestro cerebro. 

10.- Modifica el cerebro protegiéndolo de enfermedades mentales. Investigadores de la Universidad de Oregon averiguaron que el mindfulness da lugar a modificaciones en el cerebro que a su vez pueden protegernos de enfermedades mentales. La práctica de la atención plena se ha vinculado con un aumento de la densidad axonal (las conexiones entre células) y el crecimiento de la mielina, una capa de tejido graso que cumple funciones de protección.

Como ves, el mindfulness nos va a ayudar a ser conscientes de lo que estamos haciendo, experimentando y sintiendo en el momento presente, sin pretender controlarlo, ni juzgarlo y nos va a generar numerosos beneficios. 


¿Cómo practicarlo?

En nuestro centro disponemos de sesiones de mindfulness tanto de manera presencial como online por lo que no hay excusas.

Nuestro entrenamiento en mindfulness consta de una sesión de 1 hora y media a la semana pudiendo elegir entre martes o jueves por la mañana.

Por otro lado, el entrenamiento online, se realiza los viernes de 16h a 17:30h mediante videoconferencia grupal mediante Skype

Si deseas más información, puedes ponerte en contacto con nosotras en el 605 123 623 o mandar un correo a acalandin@tupsicologovalencia.com

Y tú, ¿sabías de estos beneficios? ¿has practicado alguna vez mindfulness?

Hasta la próxima semana!!!!



lunes, 4 de junio de 2018

Las verdaderas razones de comer por ansiedad

La ansiedad es uno de los motivos principales que lleva a una persona a buscar ayuda en nuestra consulta, ya que, la ansiedad genera un malestar significativo que afecta en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo nuestra alimentación

En muchas ocasiones, las personas han visitado un centro de nutrición y dietética y, en él, han observado que bajo estos malos hábitos alimentarios se esconde algún tipo de alteración emocional, en la que la ansiedad tiende a tener un papel protagonista. En este artículo, vamos a abordar este tema centrándonos en el hecho de comer por ansiedad, una alteración frecuente en el día a día de muchas personas.

Si nuestro cuerpo pide agua, frutas, verduras, cereales integrales o legumbres, está pidiendo alimento y es sinónimo de que se encuentra saludable. En cambio, si constantemente se sentimos la necesidad de comer alimentos azucarados, salados y grasientos, tenemos que preguntarnos: “¿Qué le ocurre a mi cuerpo físico y emocional, y por qué?”




¿Por qué comemos de forma compulsiva?


El Instituto Médico Europeo de la Obesidad asegura que la incertidumbre del día a día y el estrés en el que estamos inmersos hacen que casi todos segreguemos una menor cantidad de neurotransmisores (serotonina, dopamina y noradrenalina) cuya carencia nos genera ansiedad y un apetito incontrolable como forma de calmar el estrés.

Comemos por ansiedad cuando comemos por tapar un malestar y encontrarnos mejor, lo hacemos cuando estamos angustiados/as, deprimidos/as, aburridos/as, etc. para encontrar en la comida una satisfacción o un alivio momentáneo a las emociones negativas o preocupaciones, resultando una estrategia totalmente contraproducente que nos aliviará instantáneamente pero no solucionará ni eliminará las emociones negativas que la originaron además de terminar sumando otro problema al comer de forma compulsiva y desmesurada.

En estas circunstancias, diríamos que no como por ansiedad sino que la ansiedad me da por comer, es decir, comer compulsivamente es un síntoma de la ansiedad. Por tanto, es muy importante comprender que el problema no es la comida sino la ansiedad, de manera que si soy capaz de controlar la ansiedad no sentiré ansiedad por comer.

En estos casos, la persona no come porque tenga hambre o sienta una necesidad física, sino que lo hace para saciar las necesidades emocionales. Comer es un conducta que libera numerosos neurotransmisores, como la dopamina, que nos hacen sentir bien. Por lo que, aunque después puedan aparecer sentimientos de culpabilidad, la recompensa y la sensación de bienestar inmediata ayudan a disminuir la emoción de angustia que provoca la ansiedad.

¿Cómo puedo saber si tengo hambre real o como por ansiedad?


La necesidad de comer causada por la ansiedad, o el hambre emocional, tiende a aparecer de manera repentina y con una intensidad tan elevada que en la mayoría de ocasiones es muy difícil resistirse a ella y diferenciarla de un ataque de hambre físico habitual.

No obstante, existen algunas señales que nos pueden ayudar a identificar si este hambre es real o provocado por nuestro estado de ánimo. 

.- Aparece de manera imprevista y repentina 

.- No se origina en el estómago, sino que nuestra mente genera una serie de imágenes mentales y representaciones de la comida, su sabor, su textura, etc. 

.- Comemos de manera automática, sin ser conscientes del tiempo ni de las cantidades. 

.- Suelen apetecer un tipo de alimentos o comidas en concreto, casi siempre comidas grasas o comida basura. 

.- No nos sentimos saciados

.- Después de comer aparecen sentimientos de culpa, arrepentimiento o vergüenza. 




¿Qué puedes hacer?


Aquí tienes 5 recomendaciones que van a ayudarte a gestionar mejor tus emociones y a no comer de manera compulsiva.

1.- Sal a caminar. Pocas cosas pueden ser tan terapéuticas como darnos un largo paseo de una hora al aire libre. Te ayudará a relativizar problemas, a aliviar ansiedades, a poner en marcha tu corazón y a liberar tu mente. Después de ese paseo, empezarás a ver las cosas de otro modo. Vale la pena intentarlo.


2.- Escucha a tu cuerpo. La comida no debe usarse para calmar la ansiedad. No es esa su función. Como he mencionando, lo fundamental es conocer el origen de tu ansiedad. En toda persona que come por ansiedad, sea consciente o no, existe algo en su vida interior, personal, laboral, etc. que le provoca malestar e intenta aliviarlo con la comida. Siempre existe un origen de la sintomatología ansiosa. He tenido muchas situaciones de entrevistas con pacientes que te comentan que están ansiosos pero que no tienen motivo para ello, siempre les digo que algo debe de haber que les cree ese malestar interior, sino el cuerpo no tendría porque reaccionar de esa manera. A veces, sí sabemos qué ocurre pero no queremos reconocerlo bien a nosotros/as mismos/as, bien a otras personas… así que buscar el origen y emprender un camino más saludable es el primer paso.


3.- Dormir bien te sacia. Dormir menos de 7 u 8 horas aumenta las hormonas que estimulan el apetito, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.


4.- La importancia del triptófano. Las proteínas animales (carnes, pescado o huevos), lácteos, plátanos, piñas y frutos secos contienen triptófano, que tiene efecto tranquilizante. El triptófano es un aminoácido que, después de unos complejos ciclos metabólicos en el organismo, se transforma en serotonina. Por lo tanto, debemos asegurarnos un correcto aporte de triptófano, ya que puede ayudar a regular los niveles de serotonina, neurotransmisor que participa en el control del apetito y está relacionado con el estado de ánimo.


5.- Busca ayuda profesional. Una vez determinado que las sensaciones de hambre no son físicas sino emocionales, y que la ansiedad es la gran culpable de que no nos podamos resistir a asaltar la nevera de manera compulsiva, es recomendable solicitar la ayuda de un profesional en psicología que nos ayude a manejar y disminuir los síntomas ansiosos y, por lo tanto, la necesidad de comer.

¿Conoces algún caso relacionado con lo que te he comentado? Explica el caso ya que puede ayudar a otra pesona en esa situación.

Os espero la semana que viene!!!